viernes, 6 de marzo de 2009

La Autopsia --- Monica Gonzalez -- CIPER

La autopsia de Frei paso a paso

 6 Marzo, 2009.


“¿A quién protege Patricio Rojas?”, preguntó Carmen Frei en agosto de 2006, revelando el quiebre de su familia con el ex ministro de Frei Montalva. Sus palabras adquieren hoy otra envergadura luego de que Rojas fuera reinterrogado por el ministro Alejandro Madrid, quien investiga el asesinato del ex mandatario. El rol de su concuñado, el doctor Patricio Silva Garín en la segunda operación a Frei, la que marca su camino a la muerte; y el secreto en que se mantuvo por más de 20 años la autopsia al ex mandatario y de la que sólo él tuvo conocimiento en su círculo íntimo, son hitos que aún no logra explicar. CIPER reconstituyó paso a paso ese procedimiento, develando una secuencia estremecedora y llena de sugerentes interrogantes. La familia Frei cree que en lo que sucedió en esas horas posteriores al deceso podría estar la clave del caso y por eso pedirá una reconstitución de escena.

Por Mónica González, CIPER.

El reloj marca las 17:20. La hora exacta en que el corazón de Eduardo Frei Montalva se paraliza. A su lado, una enfermera y el doctor Alejandro Goic. El segundo piso de la Clínica Santa María se agita como un panal de abejas. Minutos después, la noticia estalla por las calles de Santiago y el hall central de la clínica se va convirtiendo en un hormiguero. La gente llega corriendo, se abraza, se escuchan sollozos. La conmoción crece a cada minuto.

Tras la extirpación de una hernia al hiato (el 18 de noviembre de 1981), una operación que parecía simple, las cosas se complicaron dramáticamente hasta precipitarse este 22 de enero de 1982. Ahora todos esperan ansiosos noticias del cuarto piso, donde la viuda, Maruja Ruiz Tagle, rodeada de sus hijos y algunos nietos, inicia el camino de la pérdida. Nadie mira hacia abajo, hacia el subterráneo, allí donde en esos mismos minutos se inicia una extraña operación.

Dos hombres esperan impacientes en el estacionamiento subterráneo. Antes de las 6 de la tarde, una ambulancia aparece. Tres hombres con delantales blancos descienden. Transportan una escalera de tijera y algunos bultos. No hay apretones de mano. Sin perder un minuto, los hombres de blanco son conducidos hasta el ascensor. Descienden en el segundo piso. La pequeña comitiva va directo hasta el único acceso de la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica y traspasan la puerta sin que nadie los detenga. Nadie presta atención a que, a diferencia del resto del personal médico, ellos no llevan distintivo alguno que indique a qué institución pertenecen y tampoco su nombre.

El civil que los guía se detiene frente a una habitación. Los tres hombres de blanco ingresan. La antesala se despliega ante los ojos de los recién llegados. Allí susurran no más de cinco personas. Un breve intercambio de palabras y con la misma rapidez, el trío traspasa la puerta de la habitación habilitada para un paciente especial. En la cama yace Eduardo Frei Montalva. Aún está cubierto por un pijama y sobre su abdomen conserva una venda elástica.

El que se comporta como jefe del trío visitante cierra la puerta. Ninguno de los tres hombres pide la ficha clínica del fallecido, ni a los médicos del establecimiento ni a sus facultativos particulares.

Antes de las 18 horas se inicia la intervención. Lo primero que sacan es la venda del abdomen que cubre la herida infectada de la operación. Sin mediar tregua, proceden a colgar el cuerpo del ex presidente con ayuda de la escalera de tijeras. Uno de ellos coloca agujas en las arterias del cuello, brazos y piernas y le inyecta un líquido que han traído preparado para la ocasión. Dos horas más tarde, los 8 litros de formalina inundan el cuerpo de Frei Montalva, expulsando los restos de sangre y el último calor de su cuerpo.

Es entonces que dos de los tres hombres, los doctores Helmar Rosenberg y Sergio González, ejecutan un corte preciso en el tórax y otro en el abdomen. Y comienza el despojo: el riñón, el hígado, el corazón, el páncreas, los pulmones, el bazo… En ese momento, el tercer hombre en la pieza se percata de que el bazo tiene adosado un apósito.

Dos pisos más arriba la señora Maruja Ruiz Tagle no sospecha lo que está ocurriendo en ese preciso momento en la habitación especial donde está el jefe de familia recién fallecido. En el hall de la Clínica, entre los dolientes que llegan en una procesión creciente, se desplazan inadvertidos dos agentes de la unidad especial de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE), cuyos integrantes han seguido paso a paso los movimientos del que hasta ese día era el líder indiscutido de la oposición a Pinochet. Sólo unos minutos bastan para confirmar el impacto demoledor provocado por la noticia de su muerte.

En el segundo piso, el trío continúa su tarea. Cada uno de los órganos extraídos por los dos facultativos va siendo entregado al auxiliar Víctor Chávez, quien los deposita en una bolsa plástica, la que luego acomoda en un container o balde metálico. Cuando el despojo termina, el cuerpo -ahora vacío- es rellenado con gasa. Todo se hace en forma precisa y rápida. Cierran primero el abdomen y luego el tórax y, por último, proceden al maquillaje. Han trascurrido casi cuatro horas. Aproximadamente a las 22 horas los tres hombres salen tan silenciosamente como llegaron.

La llegada del doctor Max Muller Vega, quien le saca una máscara mortuoria al rostro del ex presidente, ha sido una de las pocas interrupciones experimentada por el trío. Casi no sintieron a la enfermera que ingresó y se retiró en puntillas. Tampoco detienen su labor cuando se asoma la hija del difunto, Carmen Frei. Pero nadie los interpela.

El doctor Goic, quien aún está bajo el shock de la muerte del hombre que respeta y quiere, no puede olvidar el instante mismo en que debió constatar su fallecimiento. Con mano trémula firmó el certificado respectivo. Y entre la familia y la multitud que acude para expresar sus sentimientos, el doctor ve a dos personas en la habitación donde acaba de morir Frei, preparándose para ejecutar “un embalsamamiento”. Eso fue lo que dijeron. No se inquieta. Alguien de la familia debe haberlo pedido…

El cuerpo del ex presidente es entregado cerca de las 23 horas a sus hijos. A esa misma hora, el doctor Rosenberg, ya de regreso en el Hospital Clínico de la Universidad Católica donde trabaja, tiene todo preparado para iniciar el examen microscópico electrónico de las muestras. Las introducen en bolsas transparentes, las que Rosenberg procede a sellar sin rotular. Otras muestras las guarda en pequeños cubos de parafina sólida. Y lo más importante: hasta hoy nadie sabe lo que hizo con las vísceras.

Secretos sin respuesta

Cuando la familia de Eduardo Frei recibe su cuerpo, su rostro no tiene huellas de ninguna intervención. Es la misma cara, ahora con los ojos cerrados, que los ha acompañado durante toda su intensa vida familiar. Y ello porque lo único que el equipo del doctor Rosenberg dejó intacto fue el cerebro. Todos ignoran que el corazón de Frei, así como su hígado y otros órganos, ya están en tubos con formalina.

El doctor Rosenberg guardará rigurosamente el secreto de lo que hizo aquella calurosa tarde del 22 de enero de 1982, y que lo tuvo ocupado hasta el amanecer del día siguiente. Lo mismo que el doctor González. Diez años transcurren y nadie pregunta nada. Es el tiempo que tarda Rosenberg en decidirse a transcribir los resultados del procedimiento. Y diez años más deberán pasar hasta que alguien decida revelar la existencia del documento.

Porque dos décadas después de la muerte de Frei Montalva se recibe el mensaje de que existe una autopsia hecha minutos después de su muerte al ex presidente en la misma habitación donde murió. Carmen Frei, la hija del ex mandatario y ex senadora, la mujer que iniciara en 2000 la investigación sobre su posible asesinato ante la mirada escéptica de todos, de inmediato recoge la hebra. Sabe que es una pieza clave del proceso. Tiene la plena convicción de que nadie de su familia autorizó una autopsia. Lo primero será rehacer cada minuto a partir de la muerte del padre. Y lo hace.

Finalmente, se llega al Hospital Clínico de la Universidad Católica, el establecimiento hospitalario al que pertenecerían los patólogos que realizaron la autopsia. Dos años transcurren entre el primer indicio del informe -hasta ese momento desconocido- y su confirmación. En el primer documento escrito que habla de una autopsia, aparece la firma del doctor que dirigió la intervención: Helmar Rosenberg. Además la familia recibe un dato que la dejará sin aliento, el del nombre del hombre que la pidió: el pediatra Patricio Rojas, el ex ministro del Interior de Frei Montalva hasta el día en que le entregó el bastón de mando a Salvador Allende en 1970. El fiel colaborador de Patricio Aylwin entre 1990 y 1994. El hombre que en esos días dramáticos ofició de nexo entre el equipo médico y la familia Frei.

La indignación en la familia Frei se acrecienta. ¿Cómo fue posible que se le hiciera al ex presidente una autopsia en la Clínica y nadie les pidiera la autorización, condición indispensable para su materialización? Pero más importante aún: ¿por qué realizar la intervención en la habitación donde murió Frei? ¿Por qué no llevarlo a un lugar habilitado con mesa de mármol o de metal y agua corriente para que la autopsia se hiciera con un mínimo de garantías de salubridad? ¿Por qué la rapidez, el secreto, la violación de varios reglamentos médicos y legales? No hay respuesta.

Una de las primeras tareas que surgen entonces es identificar al médico de la Clínica Santa María que entre las 17 y las 23 horas de ese 22 de de enero de 1982 está a cargo del pasillo donde estaba ubicada la habitación donde Frei muere. Porque ese facultativo tenía la responsabilidad de resguardar el cuerpo del ex presidente. Y es el único que debió haber impedido o al menos interpelado a cualquier extraño que quisiera acceder a su cadáver.

Ocho páginas que acusan

A partir de ese momento se inicia un carrusel de contradicciones. El doctor Rosenberg dice que realizó “el embalsamamiento” y no una autopsia, por orden del doctor Roberto Barahona, a quien individualiza como el entonces director del Departamento de Anatomía Patológica de la Escuela de Medicina de la Universidad Católica. Y agrega que casi tres meses más tarde, en abril, también por orden de Barahona, le informó de los resultados a los médicos que él identifica como los tratantes de Frei: Patricio Rojas, Patricio Silva y un tercero de cuyo nombre extrañamente todos se olvidaron.

Se equivoca, porque Rojas, como él mismo lo ha repetido, nunca ofició de médico de Frei. Pero en los inicios de la investigación esto no tiene importancia. Y ello, porque los doctores Rojas y Silva niegan toda relación con la autopsia. Tampoco recuerdan la reunión de abril.

El doctor Barahona nada puede decir. Al momento de la muerte de Frei, él estaba enfermo en su casa. Murió siete meses después que el ex presidente. ¿Quién dirigía entonces el Departamento de Anatomía Patológica de la Escuela de Medicina de la Universidad Católica al momento de la muerte de Frei? Otro misterio a resolver.

Los dichos de Rosenberg son nuevamente despedazados cuando finalmente una copia completa del “embalsamamiento” que le hizo a Frei, llega a manos de la familia. Porque en la primera página de ese documento se lee: AUTOPSIA Nª 9/82. NOMBRE: EDUARDO FREI MONTALVA. PATOLOGO: Dr. H. Rosenberg. RESIDENTE: Dr. S. González. FECHA Y HORA: 18 horas. (Ver facsimil de la autopsia en PDF)

Es la primera prueba de que sí hubo autopsia. Tanto así, que fue archivada en los mismos libros en los que se guardan cuidadosamente empastados -de cien en cien- todos los informes de autopsia que allí se practican.

081Ese documento marca también el comienzo de otros descubrimientos. Porque cuando se procede a periciarlo, y casi a simple vista, se percibe que tiene características totalmente distintas a los otros informes que ese empaste contiene.

Rosenberg explica. Dice que guardó sus apuntes y la grabación de los análisis por aproximadamente diez años. Y que fue entonces que decidió transcribir los resultados, tarea que le encomendó a Carmen, la secretaria del Departamento de Anatomía Patológica e hija del extinto doctor Barahona.

Esa es la explicación del cirujano y patólogo Helmar Rosenberg Gómez, 74 años, de por qué el “Informe de autopsia N° 9/82” a Eduardo Frei Montalva, que se despliega en 8 páginas, no tenga el mismo tipo de letras que las otras empastadas en el mismo tomo. Y que sea evidente que fue pegoteada a destiempo. Más curiosa es la anexión del examen histológico, que se hizo en época totalmente distinta.

Las fotografías de microscopía electrónica también desaparecieron. Un pequeño desorden por cambio de sede –afirma- está en el origen. Y no existe ficha médica adjunta. Para esa irregularidad no hay respuesta. Tampoco hay explicación para la inexistencia de un diagnostico clínico. ¿Dónde están entonces los resultados que afirma haber informado en abril de 1982 a los doctores Patricio Rojas y Patricio Silva?

LA SOCIEDAD ROSENBERG-GONZALEZ

Si la autopsia de Frei demoró 20 años en ser descubierta, los misterios que la rodean han sido menos resistentes. Porque la versión de Rosenberg tuvo una contraparte brutal. Y ello porque Carmen Barahona no reconoció el informe de autopsia archivado. Y hubo otro recuerdo importante: su padre efectivamente estaba enfermo al momento de la muerte de Frei, por lo que no era el director del departamento. El jefe era el doctor Benedicto Chuaqui. Un problema: Chuaqui nunca vio el informe de la autopsia practicada a Eduardo Frei. Así lo afirmó en una muy temprana indagatoria. Peor: el doctor no podrá decir lo que logró descubrir cuando quiso saber por qué le habían ocultado el informe de Frei. Murió en 2003.

Un misterio que sigue sin resolver es cómo se explica que el equipo médico encabezado por Rosenberg llegara a la Clínica Santa María sólo minutos después de la muerte de Frei (17:20). Porque lo que Rosenberg y su equipo confirman es que partieron desde el Hospital Clínico de la UC a la Clínica Santa María alrededor de las 17 horas de ese 22 de enero. Y el informe de autopsia consigna la hora de inicio: 18 horas.

Un apoyo importante le ha brindado a Rosenberg el doctor Sergio González Bombardiere. Los recuerdos de este patólogo de 55 años, jefe desde el 2000 del Departamento de Anatomía Patológica de la Escuela de Medicina de la Universidad Católica y quien lo secundó en la autopsia practicada a Frei, son casi idénticos a los de Rosenberg.

Lo que no calza es que Rosenberg, con 33 años en el Departamento de Anatomía Patológica de la Escuela de Medicina de la Universidad Católica, y González, con 27 años en el mismo, insistan en que no hay nada extraño en el embalsamamiento que se le hizo a Frei. Primero, fue una autopsia. Incompleta, pero autopsia. Segundo, los datos ciertos de ese centro médico indican que no hay registro de que alguna vez se haya hecho una intervención similar a la de Frei en otro establecimiento hospitalario y menos en la habitación del paciente. ¿Por qué la excepción y la urgencia? No hay respuesta.

La solidaridad entre ambos podría explicarse porque no sólo son compañeros de trabajo desde 1981, tres años después de que González se titulara, sino también socios desde 1993. La última empresa conjunta lleva por nombre “Profesionales e Inversiones Médicos Patólogos Asociados”.

En cuanto a Patricio Rojas, los recuerdos de Carmen Barahona han sido lapidarios. Porque sin titubear afirmó que, al momento de la muerte de Frei, su padre estaba en su casa enfermo, y que Patricio Rojas lo llamó para solicitarle la autopsia al cuerpo del ex mandatario.

En su declaración judicial del año 2003, publicada por La Tercera, Patricio Rojas reconoce el hecho que calló por dos décadas: “Efectivamente se hizo un protocolo de autopsia, realizado por un médico del Hospital Clínico de la Universidad Católica, tuvimos el cuidado de hacer el examen anatomopatológico y tuvimos los informes de este examen. Como yo no era el médico tratante, no fui yo el que recomendó a la familia que se practicara la autopsia, pero cuando me consultaron no me opuse, pudo ser el doctor Goic o el doctor Silva. También, comenté la necesidad de contar con exámenes tanatológicos para tener la certeza de la causa de su muerte, pero ignoro si se hicieron o no, y si así fue no tuve acceso a los resultados”.

La información oficial, que recibió también Rojas de parte de los médicos de la Universidad Católica, fue que la causa de muerte del ex presidente fuer una septicemia no controlada. Pero el documento que lo acredita no aparece, sino que sólo se conoce el informe anatomopatológico. Ante de la duda creciente de que pudo haber sido contaminado por agentes químicos en forma deliberada, su cuerpo fue exhumado en 2005 y las muestras enviadas a FBI, sin obtenerse resultados positivos. Pero después, otros importantes análisis se han practicado. Y de su resultado sólo sabe el ministro Alejandro Madrid, quien decretó desde entonces que ninguna de las partes tiene acceso al sumario.

Patricio Rojas se ha defendido de las dudas sobre su rol en los procedimientos que tuvieron lugar en las horas posteriores a la muerte del ex presidente. Y ha descartado las evidencias de una posible intervención de terceros, diciendo que sólo son “conjeturas”.

La réplica más dura que ha tenido Rojas ha sido de parte de Carmen Frei. El 31 de agosto de 2006, en entrevista con Radio Cooperativa, afirmó: “¿Conjeturas? ¡Por favor! Más que evidencia: yo vi la escalera en la pieza y me sacaron de ella porque a mi papá le estaban haciendo una autopsia”. Y concluyó reiterando una frase que aún hace eco: “¿A quien protege Patricio Rojas?”.

Dos años y medio más tarde, ninguna de las declaraciones de Patricio Rojas han convencido a los hijos Frei, los que no entienden cómo uno de los hombres de máxima confianza de la familia les ocultó por más de 20 años que se había hecho una autopsia cuyo procedimiento está lleno de irregularidades.

Por ello, el próximo paso que la familia Frei pedirá será la reconstitución judicial paso a paso de la autopsia. Una diligencia que seguramente podría despejar misterios y unir las pocas piezas que aún faltan para que el juicio sea caratulado como “asesinato”.

Una Hernia al Hiato -- Monica Gonzalez -- CIPER

Médico de la DINA y CNI operó a Eduardo Frei Montalva

 5 Marzo, 2009.


El 6 de diciembre de 1981 marca el camino a la muerte del ex presidente Eduardo Frei Montalva. Ese día, asume el timón de la decisiva segunda operación, el doctor Patricio Silva Garín, del Hospital Militar. Todos los profesionales a los que convoca a su equipo son militares, incluido un médico, hasta ahora omitido y que pertenecía a la CNI; y un anestesista con historia. La reconstitución de esos momentos revela que los hombres de los servicios de seguridad de Pinochet que cercaron a Frei en sus últimos días están unidos en una trama que involucra varias muertes que bien podrían aclararse en el curso de la investigación del ministro Alejandro Madrid. La de José Tohá es una de ellas.

Por Mónica González, CIPER

Tan sólo unos minutos le bastan al doctor Patricio Silva Garín para decidir ese 4 de diciembre de 1981 que Eduardo Frei Montalva debe regresar de inmediato a la Clínica Santa María. Han trascurrido 17 días de la operación a la hernia al hiato a la que se sometió en la misma clínica, y hay síntomas claros de una recaída. Los primeros en ser alertados son los agentes de la CNI y de la Unidad Antiterrorista (UAT, de la Dirección de Inteligencia del Ejército, DINE). La información la reciben –entre otros- del chofer de Frei y hombre de confianza de su familia, Luis Becerra, quien desde que Frei enfermó se ha instalado y está presente a toda hora en la casa familiar ubicada en calle Hindemburg. En ese momento nadie sospecha que Becerra es agente de la CNI.

Dos días después, a las 16 horas, el ex presidente yace pálido y febril en la camilla del pabellón. Está a punto de comenzar la segunda operación. Y esta vez, en el puesto de mando se instala el doctor Patricio Silva Garín, el que acaba de relevar al cirujano Augusto Larraín Orrego, quien dirigió la primera intervención. A su lado se ubica el doctor Eduardo Wainstein, cirujano gastroenterólogo y cancerólogo, médico jefe de Cirugía del Hospital Militar.

Sólo esos dos médicos aparecían hasta ahora en esa segunda y decisiva operación al ex presidente. Inexplicablemente se omitió el nombre del tercer médico al que convocó personalmente el doctor Patricio Silva Garín (descartando a todos los facultativos que habían participado anteriormente en el equipo que atendía a Frei). Pero el equipo de policías que junto al ministro Alejandro Madrid investiga la muerte del ex presidente, lo encontró. Y este fue Rodrigo Vélez Fuenzalida, en esos momentos cirujano de urgencia del Hospital Militar, de la Clínica Santa María y también médico de la CNI.

Rodrigo Vélez, quien ingresó a la DINA en 1976 y siguió en la CNI hasta al menos 1982 y en el Ejército hasta 2004 (actualmente se desempeña en el centro Dial Médica de Providencia), participa en la operación que el 6 de diciembre de 1981 marca un antes y un después en la vida de Eduardo Frei Montalva. También en su historia clínica.

Los otros hombres de la DINE

21A las 16 horas del 6 de diciembre de 1981 se inicia la segunda intervención. Todo se desarrolla bien salvo en un pequeño momento en que el doctor Silva trata de separar las asas intestinales al percibir un plastrón que comprometía varias de ellas. Pero sutura y poco después da la autorización para que el paciente sea trasladado a la habitación 401.

A la mañana siguiente, el doctor Alejandro Goic es llamado de urgencia: el doctor Carlos Zavala, de la Clínica Santa María, le informa que el ex mandatario está en shock séptico. Otro de los médicos del mismo establecimiento hospitalario, el doctor Sergio Valdés, uno de los más respetados por su experiencia en Cuidados Intensivos, diagnostica que lo más probable es que se haya provocado una infección en la cavidad abdominal.

Como ha quedado demostrado en la investigación judicial y también en la investigación hecha por la autora de este reportaje, la evolución de Frei Montalva es seguida de cerca por los agentes de la Unidad C1-2 de la CNI, que en esos días tienen como misión primordial rodear la Clínica Santa María para informarse paso a paso de lo que ocurre. También cuentan con informantes privilegiados, como los doctores Sergio Virgilio Bocaz, quien trabaja simultáneamente en la Clínica London (desde 1976) de la CNI y en la Santa María; y Pedro Samuel Valdivia Soto, médico de la CNI; quien trabaja también en la Clínica Santa María.

Valdivia fue contratado para atender a los pacientes del post operatorio entre las 20:00 y las 8:00 horas. Por lo mismo, tiene acceso a cualquier hora de la noche a la habitación 401, la de Eduardo Frei.

De hecho, poco antes de que se decidiera relevar al doctor Augusto Larraín de su rol de médico jefe de Frei, el doctor Pedro Valdivia examina al paciente. Dice haber sido convocado por la enfermera María Victoria Larraechea, cuñada de Eduardo Frei hijo. Pero la hermana de Marta Larraechea niega haberlo llamado. Y luego, minutos antes de que el doctor Patricio Silva Garín asuma el rol principal entre los médicos de Frei, testigos verán a Silva y al doctor Pedro Valdivia conversando en un pasillo.

Toxinas en la cárcel y en la Santa María

El 8 de diciembre se decide volver a operar a Frei. Son horas críticas. Nuevamente el cirujano Patricio Silva da el vamos. Son las 19:30 exactas. Afuera, se siente el ritmo tranquilo de la ciudad en un día festivo. Pero en la Clínica Santa María hay angustia. En esas precisas horas, la familia del ex mandatario ignora que un clima dramático similar se apodera de los presos en la Cárcel de Santiago. Dos delincuentes comunes y cuatro integrantes del MIR también se debaten entre la vida y la muerte: Ricardo y Elizardo Aguilera; el jefe de las milicias de resistencia del MIR, Guillermo Rodríguez Morales, y Adalberto Muñoz Jara; más los reos comunes Víctor Hugo Corvalán Castillo y Héctor Pacheco Díaz.

Sólo se salvan los presos políticos. Corvalán y Pacheco fallecen por “intoxicación aguda inespecífica”. Nunca se hicieron análisis de sus restos. Más tarde se probará que fue una intoxicación con toxinas botulínicas. Las mismas que preparaba en el laboratorio de la DINA, el químico Eugenio Berríos. Y sólo en los últimos años se tendrán las pruebas de que fue una contaminación deliberada de sus comidas para asesinarlos. Una operación digitada desde la DINE para vengar a los integrantes del MIR acusados por el asesinato de su colega de la DINA y la DINE, el antiexplosivista Carlos Tapia y del coronel Roger Vergara.

19Pero en ese momento nadie liga ambos hechos. Y la familia de Frei Montalva deposita la vida del dirigente democratacristiano en las manos de un equipo médico con estrechos lazos con el poder militar imperante y con sus servicios más secretos. Los mismos que luego de constatar el liderazgo del ex presidente como principal opositor al plebiscito para ratificar la Constitución de 1980, su incorporación como integrante de la Comisión Norte-Sur, el grupo de estadistas mas influyentes del mundo encabezado por Willy Brandt; y su adhesión al grupo que dirige Tucapel Jiménez y que prepara un paro nacional, lo han identificado como el principal enemigo del régimen a eliminar.

La historia oculta de Patricio Silva

El jefe del equipo médico ahora es Patricio Silva Garín, integrante de la plana mayor del Hospital Militar, concuñado y amigo de Patricio Rojas, el fiel ex ministro de Frei. Su presencia en el escalafón militar desde 1956 no es nominal. En 1966 participó en dos cursos en la Escuela de las Américas de Panamá, oscuro centro de entrenamiento de los represores de Latinoamérica.

A Silva le gustaban los cursos militares. En 1974, siguió el curso “Informaciones para oficiales de los servicios” en la Academia de Guerra, donde tuvo varios compañeros notables. Entre ellos, el doctor Eduardo Arriagada Rehren, quien después de asumir el mando de la Clínica London de la DINA fue director de Sanidad del Ejército y director del Instituto Bacteriológico de la misma institución hasta que en 1990 se lo encuentra en el subterráneo de la Brigada de Inteligencia del Ejército (BIE), en calle García Reyes. También figuran en el mismo curso el doctor Sergio Rosende Oyarzo, del mismo Laboratorio Bacteriológico del Ejército y los doctores Horacio Taricco Lavín y Vitorio Orvietto, ambos directores de la Clínica London de la DINA; además del dentista Sergio Muñoz Bontá, del mismo establecimiento.

Cuando al doctor Patricio Silva le han preguntado por los colegas que participaban en los servicios de seguridad, su respuesta es que desconoce todo en esa área. Tampoco identifica en ese grupo al doctor Rodrigo Vélez. Y prefiere no incluir a Vélez entre los facultativos presentes en la operación decisiva a Frei Montalva. Tampoco sabe de la autopsia que se le hizo al ex mandatario y de la cual fue informado por el propio doctor que la practicó: el doctor Helmar Rosenberg. Silva insiste en que ni siquiera conoce a Rosenberg.

Lo cierto es que el doctor Silva, el mismo que estuvo en “comisión extrainstitucional al comando en jefe del Ejército” desde abril de 1980 hasta julio de 1982, se hace cargo de decidir lo que se hará con el paciente Eduardo Frei Montalva en diciembre de 1981, teniendo ya a su haber un rol importante en la hasta ahora no aclarada muerte del general Augusto Lutz, ex director de Inteligencia del Ejército, en 1974.

17Fue el propio Silva quien atendió a Lutz cuando éste enfermó súbitamente en Punta Arenas, lugar al que fue relegado por Pinochet en 1974, zanjando así la disputa que mantenía Lutz con Manuel Contreras por los abusos de poder del jefe de la DINA. Silva le diagnosticó una úlcera gástrica y lo acompañó en el avión que lo trajo al Hospital Militar, donde lo operó. El anestesista de esa operación fue el doctor Pedro Cubillos, quien cumplirá la misma función en dos intervenciones al ex presidente Eduardo Frei Montalva bajo la conducción de Silva Garín.

Poco después de la intervención, el 28 de noviembre de 1974, falleció en extrañas cirunstancias el ex director de Inteligencia Augusto Lutz. “¡Sáquenme de aquí!”, fue la última frase que alcanzó a escribir en una hoja de papel que le hizo llegar a una de sus hijas antes de morir. Tenía 52 años.

Pero Silva ya era en diciembre de 1981 protagonista de otro episodio oscuro hasta ahora desconocido y descubierto por el equipo de policías que secunda al ministro Alejandro Madrid. Fue el mismo doctor Silva el que operó en 1975 al ex ministro del Interior y Defensa de Salvador Allende, José Tohá, cuando lo interrogaban los mandos de la DINA Raúl Eduardo Iturriaga Neumann y Marcelo Moren Brito, en el Hospital Militar. La operación se materializa poco antes de que Tohá muera en un suicidio que podría en los próximos meses ser caratulado como homicidio.

Los hombres del cerco a Frei

Los hombres que han cercado a Frei en sus últimos días de vida comparten un pasado oscuro. Es el caso de Luis Becerra, su chófer; de Raúl Lillo, uno de los jefes del seguimiento a Frei desde la CNI y la DINE; del doctor Rodrigo Vélez Fuenzalida, el médico que lo opera y también el doctor Pedro Valdivia, quien circula en el mismo piso donde está hospitalizado el ex mandatario. Los dos últimos atienden a los prisioneros torturados en el cuartel Borgoño de la CNI y ambos saben de otro asesinato en la Clínica London de la DINA. Tanto así, que Valdivia será procesado en 2007 como encubridor del crimen del cabo de la DINA, Manuel Leyton, a quien se le aplicó el mortal gas sarín -fabricado por Eugenio Berríos- para que no revelara a un juez que lo interrogaría que habían lanzado al mar los cuerpos de detenidos desaparecidos.

Pero en esos días de diciembre de 1981 los doctores Vélez y Valdivia, con sus impecables y albos delantales, transitan sin problemas desde la supervisión a la tortura y la sutura a mujeres violadas, al delicado cuidado de los pacientes de la entonces exclusiva Clínica Santa María.

Eduardo Frei muere el 22 de enero de 1981. Un mes después es asesinado el dirigente sindical Tucapel Jiménez. Los dos principales líderes de la oposición y organizadores del paro nacional con el que se pensaba acelerar el fin de la dictadura, han desaparecido del escenario.

En 1990, recuperada la democracia, el ministro Adolfo Bañados toma en sus manos el juicio por el asesinato de Orlando Letelier y también decide investigar a fondo las operaciones de la DINA. Es entonces que se pone en acción el círculo de seguridad en torno a Pinochet y que sigue una línea continua desde la Brigada Mulchén de la DINA, la que pasa a denominarse en 1978 Unidad Antiterrorista (UAT), y luego se convierte en Brigada de Inteligencia (BIE). Pero siempre bajo la dependencia de la DINE.

Miguel Hernández y Raúl Lillo, protagonistas de los seguimientos a Frei y Tucapel Jimènez desde la UAT y la CNI, tienen un nuevo jefe: Arturo Silva Valdés. Será Silva Valdés y Francisco Ferrer Lima, condenado por el asesinato de Tucapel Jiménez, quienes se encargarán de sacar de Chile hacia Uruguay a Carlos Herrera Jiménez, autor del crimen de Tucapel Jiménez y a Eugenio Berríos, el químico que fabricó las toxinas y sustancias letales con que se eliminó a enemigos como Eduardo Frei Montalva.

Otros hombres de la ex Brigada Mulchén, como el brigadier Jaime Lepe, escolta de Pinochet y más tarde secretario general del Ejército, se encargarán de bloquear a la justicia para que las secretas operaciones de esa unidad de elite, como el asesinato de Carmelo Soria, queden en la impunidad.

18También se protegerá al suboficial José Roa Vera, de la misma unidad secreta de la DINE antes mencionada, quien fue el responsable de llevar las toxinas botulínicas hasta la Cárcel Publica en diciembre de 1981, con las que se intentó asesinar a cuatro integrantes del MIR en la misma fecha que Frei también agonizaba.

El doctor Rodrigo Vélez (61 años) seguirá durante muchos años su carrera sin perturbaciones. Pero hay un dato, un pequeño eslabón que lo une a la trama oculta donde los servicios de seguridad decidían sobre la vida y la muerte de los opositores al régimen militar. El hecho ocurre en enero de 1993, el mismo año en que Eugenio Berríos fue asesinado en Uruguay, cuando este cirujano de urgencia fue destinado a la Dirección de Inteligencia del Ejército.

En cuanto al doctor Patricio Silva Garín, su carrera ha ido en continuo ascenso. En democracia fue vicepresidente ejecutivo de la Caja de Previsión de la Defensa Nacional (Capredena) y hoy es uno de los más importantes asesores del nuevo Hospital Militar. Su concuñado y amigo, Patricio Rojas, no puede decir lo mismo. Mientras la atención se concentra en la figura del ex ministro del Interior de Frei Montalva, vuelve a cobrar importancia el emplazamiento que le hiciera desde el Congreso la hija del ex presidente, Carmen Frei: “¿A quién protege Patricio Rojas?”.

Encuentro con Jose Ignacio Pino, el bueno. -- Julian Alcayaga

Amigos lumumberos:
Por un malentendido del encaragado de reservar el restaurant, no se les comunicó, pero el hecho es que mañana
sábado 7 de marzo, a las 20 hts. nos encontraremos en Peyo Restaurant en Lo Encalada 465, en Gracia con Seminario más o menos, para encontrarnos con nuestro amigo José Ignacio Pino, alias Cachencho, el bueno, y ya tienen confirmada su asistencia el chico, Solis, Kir Fontana, Bustamante el huachi culebra, mokoto, Gilberto Cepeda, el que habla y el festejado evidentemente. La cuota es alrededor de $ 10.000.
Aprovecho la ocasión para enviarle copia de la primera pagina de quienes han firmado por la Renacionalización de la Gran Minería en nuestra página www.defensadelcbre.cl, y Uds. podrán ver que el número 1 de los votantes es nuestro amigo lumumbero Luis López, que vive en Francia, el 2 es el flamante decano de la facultad de ciencias de la U. de Playa Ancha el chico Juan Camus, e Ilichs Valencia está en el 14, pero faltan aún muchos lumumberos que voten por la renacionalización,
y que inciten a sus amigos a hacerlo.
Por ultimo si Uds. ven hasta el final nuestra página, verán que quien la hizo es Jorge Gallardo Turiel, sobrino de
nuestro amigo Mariano Turiel.
Saludos
Julián

jueves, 5 de marzo de 2009

Encuestas en CHILE

Adimark: Bachelet alcanza un 58,5%, su peak desde abril 2006

/ Lanacion.cl

Ciudadanía reconoce liderazgo y buen manejo de la crisis económica, lo que se traduce también en la positiva aprobación a la gestión del ministro de Hacienda, Andrés Velasco. Concertación sube en cuatro puntos su nivel de identificación.

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Un 58,5% de aprobación alcanzó la Presidenta Michelle Bachelet, de acuerdo a la encuesta Adimark de febrero pasado.

La cifra es la más alta desde abril de 2006, a sólo un mes que iniciara su gestión, cuando la Jefa de Estado anotó un 62,1% de apoyo.    

El sondeo destaca que al completar su tercer año en el gobierno, la Mandataria llega a “uno de los mejores niveles de su mandato”, cifra que representa un avance de más de cinco puntos desde enero pasado, cuando marcó un 53,1% de respaldo.  

La encuestadora destacó que los niveles de Bachelet suben desde septiembre pasado, pese a la crisis económica, lo que es interpretado como una valoración ciudadana a cómo se ha manejado los efectos de las turbulencias internacionales.    

De hecho, en esta aprobación también destaca los buenos resultados del ministro de Hacienda, Andrés Velasco, quien con un 53% se acerca al secretario mejor evaluado del gabinete de Bachelet, el canciller Alejandro Foxley (56%).  

ATRIBUTOS  

Entre las cualidades de la Mandataria, un 82% manifiesta que Bachelet es “querida por los chilenos”, la mejor cifra para este indicador que haya registrado este estudio.

Su “liderazgo”, uno de los flancos que la oposición cuestiona a la Presidenta, sube a un 62,5%, uno de los mejores que ha presentado, lo que se atribuye también a la positiva percepción de los chilenos acerca del manejo del complejo escenario económico. 

El indicador de Liderazgo es también el más alto desde el inicio de su mandato, sólo superado por la medición de marzo de 2006 (64,7%) y abril de 2006 (63,3%).  

BRECHA CON EL GOBIERNO  

Los datos entregados por Adimark además nuevamente evidencian la brecha entre la adhesión a la Presidenta y la aprobación ciudadana a la gestión del gobierno.    

La aprobación a la Presidenta llega a un 58,5%, en tanto el gobierno llega a un 44,3%. Esta cifra es preocupante, dado que el rechazo a éste alcanza a un 44,6%.  

MINISTROS  

Una mejoría inesperada también presentó el Transantiago que logra subir su evaluación con un 19, 8% de aprobación, siendo la segunda mejor valoración  que logra el sistema de trasporte desde su lanzamiento a comienzos del 2007. En octubre del año pasado, sólo un 9% aprobaba su manejo.

Junto con el alza del Transantiago, también logra subir el ministro de Transportes René Cortázar, que alcanza ahora un 32,3% de aprobación. En los momentos más complejos del nuevo sistema de transporte en agosto del 2007, Cortázar llegó a marcar  una aprobación de  apenas 17%.

BLOQUES

En cuanto a los bloques políticos, la Concertación sube en  4 puntos su nivel de identificación, pasando desde un 20,4 % en enero a un 24,5% en la medición de febrero.  

 La Alianza baja su nivel de identificación a un 16,2%, mientras el Juntos Podemos desciende también en este ítem de un 9,9 puntos a un 8,9.

Ortega, jugando al solitario.

Las horas bajas de Daniel Ortega

El presidente de Nicaragua, con un presupuesto sin aprobar, presiones externas y casi sin cooperación internacional, vive su peor momento

CARLOS SALINAS MALDONADO - Managua - 05/03/2009

Daniel Ortega se enfrenta estos días a fuertes presiones internas y externas para darle un cambio de rumbo a su cuestionada Administración. La Unión Europea hizo pública esta semana una carta en la que ratifica su decisión de suspender la ayuda que otorga al presupuesto de Nicaragua por la "creciente preocupación" en la situación política del país. Además, Alemania, Reino Unido, Finlandia, Suecia y Países Bajos han anunciado la suspensión o cancelación de la cooperación con el país. A ello hay que unirle la decisión de Estados Unidos de congelar un importante programa de desarrollo por la falta de transparencia en las elecciones del pasado noviembre y que el Gobierno intenta que todos en Nicaragua olviden.

La carta de la Unión Europea supone un duro golpe para un Gobierno desesperado por hacer cuadrar las cuentas del presupuesto, que aún no ha sido aprobado por la Asamblea Nacional. El presidente Ortega, que siempre ha basado su discurso en la defensa de la educación y la salud pública, ha anunciado dos recortes presupuestarios para esas carteras de más de 50 millones de euros, en un intento de reducir el déficit, que asciende a 5.000 millones de córdobas (unos 194 millones de euros). En Nicaragua, 800.000 niños están fuera del sistema educativo.

Dado que el Gobierno no cuenta con el apoyo de los donantes europeos que forman parte del Grupo de Apoyo Presupuestario -que el año pasado habían previsto un monto de cooperación de 121 millones de dólares, de los que al final sólo se desembolsaron 21-, la Administración de Ortega ha anunciado medidas desesperadas, como tomar 40 millones de dólares de las reservas internacionales de Nicaragua. La medida no cuenta con el visto bueno del Fondo Monetario Internacional (FMI). "En este momento no estamos negociando", dijo Humberto Arbulú, representante del FMI en Managua.

"La decisión de suspender o cancelar los programas [de cooperación] estuvo basada en la creciente preocupación de la evolución política del país, relacionada en particular, pero no exclusivamente, con la preparación y eventual desarrollo de las elecciones municipales del 9 de noviembre de 2008", indica la carta de la Unión Europea. Las elecciones fueron denunciadas como fraudulentas por la oposición. En un informe presentado por el grupo de observación electoral Ética y Transparencia se demuestra que hubo fraude en al menos 40 de los 146 municipios en disputa, incluyendo Managua.

Ortega ha criticado duramente a los donantes, a los que ha llamado "moscas que se paran en la inmundicia" y "neocolonizadores", y ha catalogado como "minucias" su ayuda. El presidente, que siempre ha apostado por la cooperación venezolana, ha visto como ésta se ha reducido por la caída del precio del crudo, y ha terminado tragándose su discurso.

El canciller nicaragüense, Samuel Santos, llegó el martes a Bruselas, donde tiene previsto reunirse con funcionarios de la UE para pedirles el desembolso de la cooperación. Es un viaje que los expertos han catalogado como misión imposible, ya que mientras el Gobierno de Ortega no dé señales de cambio, de apertura y se muestre dispuesto a hacer una revisión de los comicios de noviembre, la ayuda tan necesitada no parece que vaya a regresar.

Si se juzga por las acciones de Ortega, no se ve una solución a corto plazo. El pasado fin de semana, varios organismos, intelectuales y políticos opositores convocaron una marcha en nueve municipios del país para que el Ejecutivo revisara los cuestionados resultados electorales. La respuesta oficial fue enviar a los funcionarios públicos, simpatizantes y fuerzas de choque a las calles para intimidar a los opositores. La violencia se desató en la capital y el occidente del país, donde resultó herido por la explosión de un mortero el diputado opositor Luis Callejas. Sin embargo, los seguidores de Ortega no lograron reventar la marcha, y los opositores llegaron hasta la Asamblea Nacional, en Managua, donde entregaron 100.000 firmas exigiendo la revisión de las elecciones.

A las críticas de la oposición se ha unido la Conferencia Episcopal, a pesar de los esfuerzos de Daniel Ortega de lograr su apoyo. El presidente llegó a casarse por la iglesia en 2005 con su esposa Rosario Murillo. Bernardo Hombach, miembro de la Conferencia y uno de los obispos más respetados del país, criticó la intolerancia del presidente. "Es doloroso que el Gobierno desoiga los reclamos y las denuncias del fraude en las elecciones municipales", dijo.

El presidente llamó a sus simpatizantes "a no amedrentarse" por las críticas de la oposición y el anuncio de la comunidad donante de retirar la ayuda. Ortega dijo que las marchas y las críticas son una estrategia para derrocar a su Gobierno. Mantener la movilización, afirmó Ortega, garantizará el triunfo electoral en las elecciones presidenciales de 2011.

"Tenemos que seguir movilizados, porque en noviembre de 2011 tenemos que estar preparados para ganar las elecciones y que no nos arrebaten las conquistas", afirmó el presidente en un acto con el que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) inició las celebraciones del 30º aniversario de la revolución que en 1979 derrocó al dictador Anastasio Somoza Debayle, pero que dejó el sabor de un inicio de campaña del oficialismo de cara a los comicios presidenciales.

Se da el caso que Daniel Ortega no puede presentarse a las elecciones dentro de dos años, a no ser que logre reformar la Constitución y eliminar la traba que prohíbe la reelección continua, una de las ambiciones del mandatario, que según las encuestas cuenta con el apoyo de apenas el 20% de los nicaragüenses.

martes, 3 de marzo de 2009

El Poeta se despide de los pajaros --- Pablo Neruda


Poeta provinciano,

pajarero,

vengo y voy por el mundo,

desarmado,

sin otrosí, silbando,

sometido

al sol y su certeza,

a la lluvia, a su idioma de violín,

a la sílaba fría de la ráfaga.

Entre una y otra vez,

entre pasadas vidas

y pretéritos desenterramientos

fui perro de intemperie

y sigo siendo un muerto en la ciudad:

no me acostumbro al nicho,

prefiero el matorral y las torcazas

atónitas, el barro, el desvarío

de un ramo de choroyes,

el presidio del cóndor prisionero

de su implacable altura,

el barro primordial de las quebradas

condecorado por las topa topas.

Sí sí sí sí sí sí,

soy un desesperado pajarero,

no puedo corregirme

y aunque no me conviden

los pájaros a la enramada,

al cielo

o al océano,

a su conversación, a su banquete,

yo me invito a mí mismo

y los acecho

sin prejuicio ninguno:

jilgueros amarillos,

tordos negros,

oscuros cormoranes pescadores

o metálicos mirlos,

ruiseñores,

vibrantes colibríes,

codornices,

águilas inherentes

a los montes de Chile,

loicas de pecho puro

y sanguinario,

cóndores iracundos

y zorzales,

peucos inmóviles, colgados del cielo,

diucas que me enseñaron con su trino,

pájaros de la miel y del forraje,

del terciopelo azul o la blancura,

pájaros por la espuma coronados

o simplemente vestidos de arena,

pájaros pensativos que interrogan

la tierra y picotean su secreto

o atacan la corteza del gigante

y abren el corazón de la madera

o construyen con paja, greda y lluvia

la casa del amor y del aroma

o van entre millares de su especie

formando cuerpo a cuerpo, ala con ala,

un río de unidad y movimiento,

solitarios

pájaros duros entre los peñascos,

ardientes, fugitivos,

polvorientos, eróticos,

inaccesibles en la soledad

de la niebla, la nieve,

la hostilidad hirsuta

de los páramos,

o jardineros suaves

o ladrones

o inventores azules de la música

o tácitos testigos de la aurora.

Yo, poeta

popular, provinciano, pajarero,

fui por el mundo buscando la vida:

pájaro a pájaro conocí la tierra:

reconocí donde volaba el fuego:

la precipitación de la energía

y mi desinterés quedó premiado

porque aunque nadie me pagó por eso

recibí aquellas alas en el alma

y la inmovilidad no me detuvo.

Que pasa en Cuba ?

 

Queridos Lumumberos !

                                         Echando a perder se aprende, reza el decir chilensis, ante la curiosidad de tratar de entenderlo todo. Solo que los procesos de “echando a perder” han demorado mucho en la Republica Cubana. Se echó a perder todo el proceso revolucionario de 1959, por ejemplo. Desaparecieron algunos comandantes en los albores de la revolución, otros funcionarios se echaron el pollo antes que Fidel les pasara la aplanadora y algunos “revolucionarios” terminaron siendo agentes del imperialismo Yanke. A  las compañeras buenas para preguntar donde había quedado la humanidad en la construcción de la nueva sociedad, las disminuyeron, aserruchándoles el piso y declarándolas “jineteras” o escoria del capitalismo. Seguramente lo leyeron de las vastas lecciones del pelao Lenin o del carnicero caucáseo Joseph Stálin. No hay nada más desagradable que gobernar como Sultanes y tener al lado a “compañeros” que se habían tragado en serio la ideología de entablar una revolución socialista. Pasaron más de cincuenta años y se crearon las estructuras que gobernarían eternamente el paraíso terrenal Caribeño. Algunos compañeros que se portaron públicamente mal, vendiéndole heroína al imperialismo Yanke, por ejemplo, fueron fusilados con enorme apoyo revolucionario de las masas. Otros, que se portaron en forma privada mal, abriendo el tarro de que la revolución Cubana reculaba en lugar de avanzar, fueron fusilados por “contrarrevolucionarios” pa” callao. Los “enemigos” de la revolución que le hacían el juego al imperio, tuvieron la suerte de pasar 20 años a la sombra y de poder recién ahora poder abrir el tarro en el extranjero. Una cosa les recomendaría a los nuevos mandamases de la revolución Cubana, que lean las lecciones de la revolución Rumana, por lo menos. Allí fue imposible contener las masas del pueblo Rumano, para vengarse de los “perpetuos” de Nicolai Schauschesco. Ahora tienen lugar enormes cambios en las estructuras del poder político y militar Cubanos. Se trata aquí de un salto hacia adelante o se trata solo de la mascarilla de que algo cambiará, para mantener a raya al pueblo cubano ?. Si algo cambia en Cuba, debe tomarse en cuenta que la espera real de estos cambios se traducen en decenas de años. Si una de las decisiones de la estructura dirigente es vender botes en los almacenes del estado, podría empezar a creer que se trata de cambios de importancia. Los que apreten cueva de la isla, son los más radicales y los más peligrosos para la elite, para el caso que se dé vuelta la tortilla. No se si uds. recordarán la ausencia de realidad de Nicolai Schauschesco, durante el juicio rápido ciudadano que lo condenó a muerte, con ejecución inmediata. La única que entendió el momento fue la sanguinaria Elena. Agachó el moño, pidiéndole a su marido que no fuera guevón, cuando exigía una reunión inmediata del parlamento para resolver el problema. De que una reestructuración del estado Cubano era indispensable, no cabe duda. Eso que se trate de desmantelar la camarilla de Fidel Castro, no termino de entenderla. Un fuerte abrazo a todos, con la fraternidad de siempre. 

René

Alemania, 03.03.2009.-