Este Blog es un sitio de amigos, ex alumnos chilenos de la Universidad Patricio Lumumba de Moscu, URSS. Este Blog no es sitio oficial de esa Universidad ni de los ex alumnos. Los autores de las entradas se hacen responsables de sus opiniones.
lunes, 28 de mayo de 2012
jueves, 17 de mayo de 2012
Sobre Tortura. Clase Magistral. Enviado por Jose Saldias.
Clase Magistral Luis Infanti
Padre Leonardo Santibáñez, Congregación Salesiana
Sr. Jorge Baeza Correa, Rector de la Universidad Católica Silva Henríquez
Quisiera en primer lugar agradecer la posibilidad de compartir algunas re_exiones y que me hayan invitado a este momento tan prestigioso de la Universidad Católica Silva Henríquez, a cuyos representantes aquí presentes les deseo que tengan un grato y fecundo Año Académico 2012.
Quiero agradecerles también que Chile tenga una Universidad que se llame “Cardenal Raúl Silva Henríquez”, porque llevar su nombre es algo signi_cativo para el país, y ciertamente es un desafío. Un grato y buen desafío. El primer encuentro que tuve con el Cardenal Raúl Silva Henríquez fue en Coyhaique, entre el 1 y el 20 de febrero de 1974, cuando él fue de vacaciones lejos de sus ocios pastorales y su presencia en acciones sociales. En esa ocasión fue de vacaciones, fue a pescar y descansar. Era un fanático pescador, sin embargo cuando salía a pescar, día a día su pesca no tenía buenos frutos. Quizás era un gran pescador de personas, pero en los ríos de la Patagonia no tenía buenos resultados, lo que provocaba una “sana burla” de los amigos.
Un día me invitó a caminar por la ciudad de Coyhaique y fuimos al mercado. Miró los varios puestos y compró el pescado más grande que encontramos. Volvimos a la casa con un tremendo pescado de más de un metro de largo, y dijo a todos, con orgullo: “aquí tengo el fruto de mi pesca”. Esta pequeña anécdota me ayudó a entender que el Cardenal Silva era un hombre con grandes metas, grandes sueños, grandes ideales, grandes proyectos, grandes realizaciones y alegrías para su pueblo. Eso lo buscó día a día con su testimonio de vida y sus decisiones, y lo plasmó en “Mi Sueño de Chile”.
Desde una fe viva, inquieta, incisiva, buscaba el Derecho y la Justicia para cada hijo e hija de esta tierra amada. Para una Universidad que lleva su nombre, el Sueño del cardenal Silva es ciertamente un desafío entusiasmante y permanente, que la obliga a discernir, desde la fe, para hacer que “el Ser Humano sea lo más hermoso que Dios ha hecho”. El cardenal Silva celebró siempre el ser y sentirse:
-Hijo de Dios, hombre de fe, e Hijo de esta tierra, y por eso buscaba siempre ser un hombre de justicia, de derecho y de paz. Hijo de Dios e Hijo de esta tierra como dos alas para volar alto hacia la construcción del Reino de Dios, para hacer de esta tierra una tierra hermosa.
Las situaciones históricas que le tocó vivir, situaciones sociales, políticas y eclesiales (participó entre otros en el Concilio Vaticano II) lo convencieron de que estábamos presenciando una “nueva época de la humanidad”. Efectivamente hoy estamos en esa época, donde se necesitan personas “significativas”, se necesitan profetas que iluminen el camino de esta nueva historia que hay que escribir.
Hoy, en este convulsionado Chile actual, su voz y su acción resonarían potentes para que brille Cristo y su Evangelio, e impregnen la cultura actual. La “tortura” que hirió gravemente a Chile décadas atrás, con las violaciones a los derechos humanos e hirió la dignidad y el alma de Chile, podemos decir que hoy sigue presente entre nosotros, aún cuando tenga rostros, estilos y estrategias diferentes. Pero es una tortura igualmente ofensiva, inhumana e inmoral, porque hiere gravemente y
margina a amplios sectores sociales y desespera a tantos hermanos y hermanas que buscan su dignidad y sus derechos. Yo la llamaría la “Tortura del Poder”: un poder económico, un poder político y un poder judicial que crea excluidos y marginados de la dignidad y de los bienes que Dios ha creado para todos.La tortura del poder económico, que se cree dueño de los bienes de la tierra. Sobre todo de bienes indispensables para la vida (no solo humana) como el agua, los alimentos y la energía.
La tortura del poder político, que busca descarnadamente permanecer en el poder para que prevalezcan sus ideales, sin preocuparse de lo que opinen y sientan las personas, marcando cada vez más una distancia entre la mayoría de los políticos y su pueblo.
La tortura del poder judicial, que interpreta las leyes siempre en beneficio de los poderes económicos y políticos. Entonces, la persistencia de estos poderes llega a ser una real tortura para la dignidad y los derechos de las personas. Los derechos a la libertad y a la igualdad, los derechos a la solidaridad y a la participación, en una palabra, los derechos a la paz, son un proceso histórico que marca generaciones de derechos que van ayudándonos a tomar conciencia cada vez más que la dignidad de la persona no es violada sólo al ser torturada o al ser asesinada físicamente, sino que también es violentada paulatina y persistentemente, a través de hechos que le quitan valor y dignidad a sus búsquedas, a sus ideales, a sus sueños, a sus proyectos.
Ciertamente el virus de la tortura surge del orgullo de sentirse unos superiores a otros. Surge del egoísmo del tener unos más que otros. Surge del creerse y sentirse como dioses, dueños y señores de la vida y de los bienes que Dios, dueño de la vida, ha regalado para todos.
Es la tortura de la exclusión, que experimentamos en tantas expresiones políticas: lo vemos en la Constitución misma del Estado, en el binominal, en tantas expresiones donde unos quisieran ser dueños de los demás, excluyéndolos.
Tortura de la exclusión, que la vemos en tantas expresiones sociales: cuando la ciudadanía, efectivamente, no tiene acceso a las decisiones relevantes del país, ni siquiera hay posibilidades de plebiscitos vinculantes; cuando se desalienta a las organizaciones sindicales; cuando el derecho a la vivienda, a la educación, a la salud, al trabajo son más un privilegio para algunos que un derecho esencial para todos.
Tortura de la exclusión, que la vemos expresada en realidades étnicas: por ejemplo en grupos sociales como los hermanos Mapuches o los migrantes, sobre todo latinoamericanos, que también son bastante excluidos de la mesa común de nuestra Patria. Tortura de la exclusión, que la vemos incluso a nivel territorial: con un centralismo político exagerado, sin considerar la diversidad y las distintas necesidades de las varias regiones o sectores del país.
Tortura de la exclusión, que la vemos especialmente en los bienes: como insistimos permanentemente, a través de la privatización y especialmente de la mercantilización de los bienes comunes, esenciales para la vida y la dignidad de la persona, como el agua, los bosques, los mares, los minerales, la energía, las comunicaciones, los bancos, …
Son derechos que exigen dignidad: de la persona, de las comunidades, de las culturas, de los pueblos miembros ya de una sola humanidad, que vivimos como una sola familia, en una casa común que es nuestro planeta, que percibimos y experimentamos cada vez más enfermo, deteriorado, depredado, cada vez más invivible y que deja profundas interrogantes para la “vivibilidad”, especialmente de las futuras generaciones. La violación de estos derechos son ya una violencia grande, una tortura, que cuestiona y desafía nuestra ética, nuestra espiritualidad, nuestra fe, y va incubando un potencial de indignación y de mayor violencia entre sectores sociales y
entre pueblos.
Sin embargo, damos gracias a Dios porque como humanidad estamos creciendo, significativamente, en la conciencia de estos derechos y deberes que tenemos, sintiendo incluso que ya la famosa Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU de 1948, si bien fue de gran valor, hoy ya tiene un valor más bien relativo e histórico. Hoy sentimos con mayor fuerza la necesidad de una presencia más activa y eficaz del rol del Estado, para proclamar, para defender, para proteger, los derechos de las personas, de los pueblos, de los bienes comunes. Y también el rol más activo y eficaz de la comunidad internacional, para esta misma responsabilidad humanitaria. Pero yo creo que sobre
todo sentimos la urgencia de que crezca más aún la conciencia del pueblo, de los ciudadanos, para hacer valer su dignidad y sus derechos, pues justamente la indiferencia, el silencio, la pasividad de la ciudadanía favorecen y acrecientan la injusticia, la pobreza, la exclusión, la violencia. ¿Cómo no va a ser ésta una misión esencial de la Iglesia, de los centros de estudio, de una Universidad Católica?
Siento que es un desafío urgente y exigente ayudar a nuestro pueblo a tomar conciencia de su dignidad y de sus derechos, porque la convulsionada sociedad en que vivimos quisiera llevarnos por otros caminos, y es justamente esta tortura del poder que hablábamos antes, la que se siente más molesta e indignada cuando el propio pueblo empieza a tomar conciencia de sus derechos y empieza a exigirlos, porque con ello hace tambalear este poder excluyente, hasta derrumbarlo.
Seguramente el querido Cardenal Silva hoy tendría un mensaje duro, crítico, indignado hacia los poderes que estructuran su tortura a la dignidad de las personas y de la creación a través de un modelo económico – político neoliberal. Lo haría para llamarlo a la conversión. Como hizo Jesús con Zaqueo, diciéndole: “Hoy quiero ir a tu casa, quiero entrar en tu corazón, en tu conciencia, en tu esquema y en tu modelo sociopolítico. Quiero entrar a tu casa para ver tus decisiones, tus acciones injustas y violentas, para convertirlas en acciones de justicia y de paz”. Y esto, el Cardenal Silva lo haría por la fe en el Dios de Jesucristo resucitado, con la misma espiritualidad de Jesús, quien siempre oye el clamor y el sufrimiento de su pueblo.
La conversión y la búsqueda de mayor dignidad y calidad de vida pasa hoy, esencialmente, por la educación, pues una nueva época de la humanidad requiere de nuevos educadores, de nuevos profetas, de nuevos testimonios, de nuevos estilos de vida, de nuevas iniciativas, de nuevos pensamientos. Así nos lo decía también Einstein: “Un problema no puede superarse con el mismo principio o criterio que lo creó”. El cardenal Silva, antes de su _el ministerio sacerdotal, estudió Derecho. Y como en su tiempo el Espíritu, en su discernimiento personal y eclesial, lo llevó a implementar Cáritas, la Vicaría de la Solidaridad, la Vicaría de Pastoral Obrera y centenares de otras obras del Espíritu, hoy, creo que haría presente a la Iglesia sobre todo en el campo de la educación. Y quizás implementaría alguna iniciativa, incluso jurídica, para declarar ilegal la pobreza (no los pobres), para individualizar leyes, instituciones y prácticas sociales que van creando un proceso creciente de empobrecimiento y exclusión social.
Esto, frente a un sistema dominante que cree, y quisiera hacernos creer, que la riqueza, y no la vida, es la prioridad; frente a políticas que atacan más los efectos que las causas de la pobreza; frente incluso a los jefes de todas las naciones que a través de la ONU ya en 1974 se comprometieron a erradicar la pobreza absoluta para el año 2000 y al ver imposible de alcanzar esta meta, en el año 1995 se comprometieron a reducir a la mitad la pobreza para el año 2015. Estamos llegando a ese año ya muy próximo y vemos los resultados en nuestro país y en el mundo entero: aumenta la pobreza, aumentan los pobres.
Especialmente en estos últimos 10 años experimentamos que este sistema imperante practica una lucha no contra la pobreza, sino contra los pobres, abdicando así al derecho fundamental a la vida, creando incluso constituciones, leyes (como en Chile), para legalizar la liberalización de los mercados, desmantelando los Estados, privatizando casi todos los sectores públicos, mercantilizando los bienes comunes (agua, alimentos, aire con los bonos de carbono, etc.). Este proceso de empobrecimiento, además de ser inhumano e inmoral, es ilegal, pues no se nace pobre, se llega a ser pobre, porque hay estructuras sociales que promueven la pobreza.
Y para terminar, creo que para una acción tan valiente y decidida, pero urgente y necesaria de construir una nueva época, una nueva patria, el Cardenal Silva conversaría en los jóvenes. Decía en Mi Sueño de Chile: “Pido y ruego que se escuche a los jóvenes, y se les responda como ellos se merecen. La juventud es nuestra fuerza más hermosa. Ellos tienen el derecho a ser amados y la responsabilidad de aprender a amar de un modo limpio y abierto”.
Todo lo aquí planteado, sin el amor de Dios experimentado y celebrado en nosotros y manifestado hacia Él, hacia nuestros hermanos y hacia cada ser de la maravillosa creación que Dios ha convocado a nuestra responsabilidad y sabiduría, todo estaría destinado al fracaso.
¡Gran desafío y compromiso para todos los cristianos y personas de buena voluntad! Pues tenemos mayor conciencia y experiencia del Amor de Dios, de Jesucristo y su Evangelio, para construir un país fraterno y hacer de Chile, de su pueblo y de sus bienes, el derecho a participar en “una mesa para todos”. Hacer de Chile un gran altar, donde celebremos al Dios de la paz, donde alabemos las maravillas de Dios entre nosotros con nuestras acciones y con nuestras obras. Esto es creer en la Resurrección de Cristo, que a través nuestro, lleva a cada una de sus criaturas a su plenitud, a su perfección, haciendo “cielos nuevos y tierras nuevas. En esta noble y divina misión, todos estamos invitados a participar con sabiduría, responsabilidad y amor.
Que nuestra respuesta sea decidida, generosa y convincente.
¡Muchas gracias!
jueves, 10 de mayo de 2012
Un saludo atrasado
Esta amiga puso este saludo el ano pasado en el album de fotos de El Purgante. Nunca tarde para saludarla.
Hola Lumumberos!!!, yo también lo soy pero de argentina.Soy Stella mamá de Tamara -quien no conoció a mi hijita que andaba corretendo por los pasillos, hoy toda una mujer y ex de Victor Filippetti también Ing. Agr. egresado del mismo año-. Estuve viendo las fotos de Uds y me trajeron recuerdos hermosos. Cuánto me gustaría poder comunicarme con los egresados del 69 de la facultad de agronomía que por aquellos entonteces vivíamos y estudiabamos en Pabloskaia dom 8.
En febrero de éste año estuve en Moscú para los 50 años de nuestra querida universidad pero no encontré a ningún conocido. Mi correo es: svitel@minagri.gob.ar. Les mando a todos un gran abrazo, Stella
En febrero de éste año estuve en Moscú para los 50 años de nuestra querida universidad pero no encontré a ningún conocido. Mi correo es: svitel@minagri.gob.ar. Les mando a todos un gran abrazo, Stella
jueves, 3 de mayo de 2012
Un Libro de EUSEBIO PAINEMAL
Estimados lectores:
La publicacion de un libro de EUSEBIO PAINEMAL, titulado "Sistemas y Desarrollo", es una excelente oportunidad para reanudar los aportes a "EL PURGANTE".
En la direccion virtual entregada por nuestro amigo Eusebio Painemal, los lectores pueden encontrar detalles del libro, su forma de adquisicion y precio.
Marcos Medalla
Diario El Purgante
Estimado Marcos:
Debo comunicarte que la Editorial Academica Española me ha publicado un libro titulado "Sistemas y desarrollo". Puedes verlo en la siguiente direccion electronica
www.morebooks.es
Puedes colocar en la frase de busqueda las palabras "desarrollo" o mi apellido.
Un saludo fraternal de
EUSEBIO
Debo comunicarte que la Editorial Academica Española me ha publicado un libro titulado "Sistemas y desarrollo". Puedes verlo en la siguiente direccion electronica
www.morebooks.es
Puedes colocar en la frase de busqueda las palabras "desarrollo" o mi apellido.
Un saludo fraternal de
EUSEBIO
miércoles, 28 de septiembre de 2011
YA VIENE NUEVA NOVELA DE PEPE SOMMARIVA !
Estimado Marcos.
Como me lo pediste, te informo que mi libro finiquitó —como dicen los obstetras— "período de gestación", y en estos momentos se produce el "trabajo de parto" en las imprentas de Mago Editores en Santiago.
En sugestiva coincidencia con el décimo aniversario del September Eleven, sale a la luz esta novela thriller que aborda uno de los sucesos más importantes de los últimos años. Para los que estudiamos en Moscú, tiene la particularidad que quienes lo lean, verán asomarse trozos de su propio pasado detrás de las líneas.
Te envío un aspecto de la portada.
Fraternalmente
Como me lo pediste, te informo que mi libro finiquitó —como dicen los obstetras— "período de gestación", y en estos momentos se produce el "trabajo de parto" en las imprentas de Mago Editores en Santiago.
En sugestiva coincidencia con el décimo aniversario del September Eleven, sale a la luz esta novela thriller que aborda uno de los sucesos más importantes de los últimos años. Para los que estudiamos en Moscú, tiene la particularidad que quienes lo lean, verán asomarse trozos de su propio pasado detrás de las líneas.
Te envío un aspecto de la portada.
Fraternalmente
PePe Sommariva
jueves, 23 de junio de 2011
Un Nuevo Libro PEPE SOMMARIVA
Estimado Marcos:
Han pasado casi ochenta años desde que Federico García Lorca dignificase el valor del libro sobre la importancia del pan. ¡Esta locución tuvo lugar el siglo pasado!
Hoy, el libro acariciado con las manos, con su dulce perfume de celulosa, combinado con el olor de la tinta, va rindiéndose a la fuerza impetuosa de la tecnología: Ad Libris, Amazon, Barnes & Noble, Bokus, Books OnBoard y otros, han llevado a las pantallas digitales de Kindle, Ipad, Ipod touch, I Phone, Android... la persuasiva unción de la palabra de la que hablaba Rodó.
¿Qué pude comentar un médico que escribe?. Pues que el cerebro se alimenta de glucosa; sin este monosacárido (C6H12O6) no hay actividad nerviosa superior; sin ella, no hay lectura. La compleja aventura del metabolismo, transforma finalmente el pan en glucosa.
Por otra parte, quienes hemos tenido que negociar con las editoriales, aceptando sus leoninas condiciones, vendiendo el alma literaria al diablo del mercado, sabemos bien quién, finalmente, disfruta de los beneficios del libro, y el autor es el último en hacerlo.
"Una muchacha, una guitarra, para poder cantar...", era todo lo que pedía Sandro.
"A horse, a horse, my kingdom for a horse", gritaba Richard III.
"All you need is love", aseguraban los Beatles.
"Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo". Evangelio según san Juan 6, 44-51.
En el intrincado mecanismo de nuestro bioritmo, las necesidades ejercen su señorío. Somos los esclavos de las implacables hormonas, de los neurotransmisores, de nuestras necesidades. Cada momento tiene sus afanes, cada afán responde a una necesidad impuesta por nuestra bioquímica.
En el entorno perfumado de azahares de la primavera andaluza, Federico García Lorca pedía "medio pan y un libro". Los poetas tienen su lenguaje, la metáfora. Esta metáfora termina acuñando una parábola: el pan es importante. Quiero leer: "No me den ningún libro si no me dan algo de pan".
Han pasado casi ochenta años desde que Federico García Lorca dignificase el valor del libro sobre la importancia del pan. ¡Esta locución tuvo lugar el siglo pasado!
Hoy, el libro acariciado con las manos, con su dulce perfume de celulosa, combinado con el olor de la tinta, va rindiéndose a la fuerza impetuosa de la tecnología: Ad Libris, Amazon, Barnes & Noble, Bokus, Books OnBoard y otros, han llevado a las pantallas digitales de Kindle, Ipad, Ipod touch, I Phone, Android... la persuasiva unción de la palabra de la que hablaba Rodó.
¿Qué pude comentar un médico que escribe?. Pues que el cerebro se alimenta de glucosa; sin este monosacárido (C6H12O6) no hay actividad nerviosa superior; sin ella, no hay lectura. La compleja aventura del metabolismo, transforma finalmente el pan en glucosa.
Por otra parte, quienes hemos tenido que negociar con las editoriales, aceptando sus leoninas condiciones, vendiendo el alma literaria al diablo del mercado, sabemos bien quién, finalmente, disfruta de los beneficios del libro, y el autor es el último en hacerlo.
"Una muchacha, una guitarra, para poder cantar...", era todo lo que pedía Sandro.
"A horse, a horse, my kingdom for a horse", gritaba Richard III.
"All you need is love", aseguraban los Beatles.
"Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo". Evangelio según san Juan 6, 44-51.
En el intrincado mecanismo de nuestro bioritmo, las necesidades ejercen su señorío. Somos los esclavos de las implacables hormonas, de los neurotransmisores, de nuestras necesidades. Cada momento tiene sus afanes, cada afán responde a una necesidad impuesta por nuestra bioquímica.
En el entorno perfumado de azahares de la primavera andaluza, Federico García Lorca pedía "medio pan y un libro". Los poetas tienen su lenguaje, la metáfora. Esta metáfora termina acuñando una parábola: el pan es importante. Quiero leer: "No me den ningún libro si no me dan algo de pan".
He terminado las negociaciones con MAGO Editores; en estos momentos, en sus talleres, se está imprimiendo mi novela "Khat, las ramas del terror", un thriller que transcurre en Stockholm y Mockba. Dentro de poco, verá la luz ese libro, otro más. Veremos que decide el público cuando tenga que elegir entre el pan y el libro. Al final de cuentas, la ganadora es la Editorial.
PePe Sommariva
miércoles, 22 de junio de 2011
Medio Pan y un Libro. Garcia Lorca (Enviado por EUSEBIO PAINEMAL)
Medio pan y un libro.
Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931.
"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
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