jueves, 31 de enero de 2008

Ha muerto Volodia

3 VECES VOLODIA

Ha muerto Volodia. Reproduzco nuevamente un recuerdo que escrib챠 en 2001.

UNA

El bus pasa dejando la estela de voces/aullidos, “Suelta el remo, marinero, que me conmueve tu manera de remar..., “, “adolorido, adolorido...”, con muchos “mmm, mmm...” allí donde no se atreven a pronunciar la nueva versión de la letra, “vamos a Chantago, vamos a Chantagooo, vamos...”. Varios vamos por primera vez a la capital. Ya era tiempo. Estamos en Sexto de Humanidades, listos para salir a enfrentar al mundo.

Elena, la profesora de franc챕s, mira sonriendo, paciente, sonroj찼ndose de vez en cuando.

A la entrada de Santiago, griter챠o ensordecedor. Una gran motocicleta roja se pega al bus. El conductor, con chaqueta de cuero, con gorro y anteojeras como piloto de la primera guerra mundial, agita la mano. El choro M찼rquez, Julio de apelativo, nuestro profesor jefe.

El bus se detiene ante del Congreso Nacional. Muchas columnas, macizas y altas. No puede existir solemnidad sin columnas. Jardines, prados, 찼rboles, palmeras, como un cintur처n verde del edificio. El Choro nos saluda y nos dirige hacia el interior. Va hacia Informaciones. Esperamos unos minutos. Un personaje con cabeza de caricatura se aproxima. Caricatura solemne, con presencia, que impone respeto. Cabeza grande, redonda, el cabello se ha atrincherado alrededor de las orejas y los m첬sculos alrededor de la cintura, sobre todo en la parte delantera, nariz aguile챰a, voz pausada, manos atr찼s, mira con curiosidad a estos bichos de provincia. Su nombre es tan complicado como su f챠sico. Volodia Teitelboim Volosky, diputado comunista desde el a챰o anterior, 1962. Tres a챰os despu챕s ser챠a elegido senador.

Volodia nos conduce por los salones y dependencias del Congreso. Maderas oscuras, brillantes, cielos rasos muy altos, l찼mparas innumerables, pasillos, oficinas, gente circulando apresurada, algunos rostros vistos en los diarios. Volodia informa, da detalles, cuenta an챕cdotas, con su voz tranquila. Nosotros somos apenas un zumbido, un semic챠rculo que avanza tras sus pasos, enjambre de cabezas que giran, ojos ansiosos, o챠dos atentos. El Poder legislativo, que hemos discutido en Educaci처n C챠vica, pero que nos hemos representado gr찼ficamente estudiando la revoluci처n francesa antes que en la historia de Chile, que siempre se terminaba con la enumeraci처n de las obras de los decenios de la Rep첬blica autoritaria y la guerra del Pac챠fico.

Broche final: la gran sala del Congreso Pleno. All챠 donde Gonz찼lez von Mar챕s, el l챠der nazi, sac처 su pistola y dispar처 hacia el techo, y los carabineros lo sacaron a rastras. All챠, donde Allende y Frei Montalva insistieron en pedir la palabra para responder al Mensaje a la naci처n de Jorge Alessandri. El abrazo de Maip첬 de fray Subercaseaux preside todo, all찼 arriba de la testera, donde se han sentado el Le처n, Allende, Frei, tantos ilustres.

Nos despedimos de Volodia, agradeciendo la visita, las informaciones y las ricas onces.

Camino al Teatro Antonio Varas, el Choro nos informa sobre nuestro anfitri처n, a la saz처n de 46 a챰os. A principios de siglo, su progenitor hab챠a dejado el molino de su padre en la gobernaci처n de Kamenetz-Podolsk, Ucrania, y parti처 en busca del Ed챕n. Lleg처 al fin del mundo, a Chile. Por su parte, quien ser챠a su esposa, madre de Volodia, viv챠a con su familia en Brechon, cerca de Kishiniov, la capital de Moldavia; muerta la madre, los ocho hijos se rebelaron contra la madrastra e iniciaron la di찼spora. Siete terminaron en Chile, una en Montr챕al, Canad찼. Los futuros padres de Volodia se conocieron y casaron en Chile.

Allí en Chillán nacería Valentín en 1916. La chapa que le impusieran a principios de los años ’30 los de la Jota, Volodia, se convertiría en su nombre habitual. A los 19 se había hecho conocido por una insolencia juvenil. Junto a Eduardo Anguita, de 20, publica en 1935 una Antología de la poesía chilena nueva, donde “los escogidos debían ser los poetas del futuro, los creadores de la palabra nueva”, pues querían abrir paso al siglo XXI; así, excluyen a Gabriela Mistral y Carlos Pezoa Véliz, demasiado anticuados; privilegian a Huidobro, el revolucionario de la poesía, el rupturista, el maestro para ellos; deben negociar con Pablo de Rokha su inclusión (ni una página menos que aquél, inclusión de “la mejor poetisa del mundo”, su mujer Winnet de Rokha); sin obra consistente, ambos antologistas se autoincluyen.

Años después Volodia también escribiría “algunas cositas” notables. “El amanecer del capitalismo” (1943). “Hombre y hombre”. La novela “Hijo del Salitre” (1952). “La semilla en la arena (Pisagua)”. Mucho después, vendría “En el país prohibido”, crónica de su estadía clandestina en Chile, cuando existían listas de no ciudadanos, cuando pasaportes llevaban la cadena de la “L”, cuando la patria se podía visitar con otro nombre, con otro rostro, evitando barrios, familiares y amigos. Vendría las biografías “Neruda”, “Gabriela Mistral, pública y secreta”, “Vicente Huidobro, la marcha infinita”, “Los dos Borges, vida, sueños, enigmas”. Y el balance de una vida larga y fructífera, “Antes del olvido”, en tres tomos. También el volumen con las crónicas del “Escucha, Chile”, las ondas que unían los dos Chile, el interno y el desperdigado por tanta geografía.

Empezó como poeta. Siguió como político, como miembro eterno del Comité Central (CC) del Partido Comunista (PC), como parlamentario, y hasta como presidente del partido, cuando éste necesitaba tener un rostro más amable, más aceptable para la “opinión pública”, en la víspera y los primeros tiempos de la vuelta a la democracia Retornó a paso firme hacia su amante, la literatura, en los ’90. Nunca a tiempo pleno, siempre dejándose tentar por la otra actividad. Siempre intelectual, siempre militante. En ese ir y venir, conservó su propia personalidad más allá de la caricatura que han presentado de los comunistas. Porque, diría Lira Massi, Volodia “es otra cosa. Es una individualidad. No parece comunista. Parece más bien un durazno blanquillo con el cuesco marxista” .

Volodia quedaría en mi memoria junto con ese primer viaje a Santiago y con “El círculo de tiza caucasiano”, obra de Bertold Brech protagonizada en el Antonio Varas por Roberto Parada, ancha su voz y potente, estremeciendo el teatro, como había hecho vibrar el vinilo con el “Viva Chile, mierda”, los versos de Fernando Alegría en un extended play de los ’60. En los ’80, lo vería en otra obra en Montréal, sobre hombres que sufren, luchan y sueñan con la libertad. Sobre un escenario le avisarían que acababan de encontrar el cadáver de su hijo, Juan Manuel, secuestrado días antes, en otro septiembre infame

DOS

Moscú, tres años después de la visita al Congreso. Volodia y Luis Corvalán están de paso. Vienen al 23° Congreso del PCUS (29 marzo-7 abril de 1966). Visitan la universidad, se reúnen con la Asociación de estudiantes chilenos. ¿Ha visto la caricatura que publicaba la revista Topaze de quien sería Secretario General del PC durante 27 años (desde 1958, a la muerte de Galo González)? En realidad, no era una caricatura: era una foto un tanto retocada del Lucho. Como Volodia, Corvalán es achinado, nariz aguileña. Pero con pelo y con patitas cortas. Son de la misma estatura cuando Lucho se pone de pie para hablar y Volodia lo escucha, fraternalmente sentado. Volodia habla bien. Corvalán trata de ser “coloquial”, hablar en “popular”, aunque es profesor. Para quienes están lejos del país ya cierto tiempo y estudiando duro es refrescante, pero sobre todo produce nostalgia escucharlo. Como el invierno ruso es largo, seguramente el Secretario General andaba con su poncho y el sombrero.

Corval찼n inform처 de algunos aspectos del 23째 congreso del PCUS, celebrado a un a챰o del 50째 aniversario de la revoluci처n de octubre, con la participaci처n de invitados de 86 partidos comunistas, socialistas y progresistas de todo el mundo. 4.943 delegados de un partido que cuenta m찼s de doce millones de militantes, un tercio m찼s que la poblaci처n de Chile en aquel momento (8.639.000 habitantes).

- 쩔Y Chile, camaradas?

El carácter de la campaña presidencial de 1964 (la campaña del terror desatada por la derecha) y la contundencia de la derrota (Frei, con el apoyo de la DC, Conservadores y Liberales, obtuvo el 56,09 % de los votos; Allende, con el PS y el PC, consiguió el 38.93%), habían dejado huella. Se le negaba “la sal y el agua” al “gobierno reformista”, a la “nueva cara de la derecha”. El FRAP no asistió a la proclamación del presidente electo en octubre de 1964, y la ceremonia debió posponerse para el día siguiente, donde ya no se requería quórum. En las elecciones parlamentarias de marzo de 1965, la DC obtuvo el 43.6 % (82 diputados sobre 147 y 13 senadores de 45), mientras en la oposición el PR sacó 13.7 %, los conservadores 5.3%, el PS 10.6%, el PC 12.8%.

Más allá del rechazo ideológico de este proceso “reformista”, los dirigentes de la izquierda seguramente veían que la discusión legislativa y posterior aplicación del programa de gobierno de la revolución en libertad (promoción popular, ley de sindicalización campesina, ley de reforma agraria, chilenización del cobre, etc.) podía cristalizar por largo tiempo este cambio en la correlación de fuerzas político-electoral. Perder las elecciones es una cosa. Perder las banderas es otra. Y esto último es más peligroso. Por eso, el tono es acervo. Del 10 al 17 de octubre de 1965, el PC ha realizado su 13° Congreso, centrado en estos temas, en ofrecer una vía para evitar la desesperanza.

No es tarea fácil ser reformista. Aún menos, ser reformista consecuente. Por ser reformista, el gobierno de Frei tenía la oposición de la izquierda. Por ser demasiado reformista, tenía el rechazo de la derecha, que veía el pecado capital en esa nueva concepción del derecho de propiedad (sí se empezaba con la reforma agraria, ¿dónde seguiría, donde se terminaría?). Por provocar insatisfacción en los primeros y temor en los segundos, reinaba inquietud en el país, y esto nunca le ha gustado a las capas medias que, además, no tenían claro la respuesta a la pregunta clásica: “¿cómo vamos nosotros ahí?”. La DC estaba en aprietos y había esperanzas, pues, que todo terminara en cosas buenas para la izquierda y para la causa de la verdadera revolución. Tal era la conclusión implícita en el informe de Corvalán.
Con su cara aburrida, Volodia asiente.

짯 쩔Y el FRAP, Volodia?

Optimismo. Todo pasa por la unidad comunista-socialista, que debe fortalecerse cada vez m찼s, compa챰ero. Aniceto Rodr챠guez, SG del Partido Socialista, encabez처 la delegaci처n socialista al 13째 congreso y ha reiterado su intenci처n de continuar con el FRAP, aunque han expuesto divergencias pol챠ticas en una carta dirigida al PC en esos d챠as, y luego otra el 24 de junio de 1966. Hablando de sus socios, Volodia no pod챠a evitar dejar traslucir cierta inquietud paternal impl챠cita. Con sus silencios, encogimientos de hombros, miradas rec챠procas con Corval찼n, se pod챠a leer el mensaje subliminal. Ustedes ya conocen a los socialistas, tan desordenados, voluntariosos, parec챠a decir, con un partido que no es marxista, que no se rige por los principios del centralismo democr찼tico, con los defectos de la peque챰a burgues챠a, que vacila entre el optimismo exagerado y la depresi처n, entre la guerrilla y la colaboraci처n de clases. Pero el pueblo chileno tiene, felizmente, a su partido proletario, marxista-leninista, que tiene las cosas claras...

- 쩔Es verdad que usted ser찼 elegido SG del partido en lugar del compa챰ero Corval찼n, compa챰ero Volodia?

Despu챕s de intercambiar una mirada, Corval찼n entrega la respuesta clich챕, quitando importancia al asunto.

- Cada cierto tiempo la derecha lanza estos rumores, para crear la impresión que la Dirección del partido está dividida sobre cuestiones personales. Las huifas, compañeros. Tenemos una línea política monolítica, lo que no significa que no se manifiesten ideas diferentes en nuestras reuniones de la Comisión política, en los plenos del CC, en las comisiones, en el congreso. Pero todos aceptan el centralismo democrático: una vez discutida y aprobada, sólo hay una línea. Los personalismos pequeño-burgueses no tienen cabida. Estoy a disposición del partido para servirle en cualquier puesto o como simple militante. Pero el reciente congreso decidió reelegirme. De la misma manera, el partido puede reemplazarme. Pero no es una cuestión que esté hoy a la orden del día. Y Volodia está muy contento de no haber sido nombrado. Él me ha dicho que sus inclinaciones no van por ese lado. El es un intelectual, un escritor, y ya sabemos que a los intelectuales les cuesta asumir la disciplina que requeriría un cargo como el de SG. Quiere tener el tiempo para no abandonar del todo sus labores de escritor. Y el partido lo estimula porque tiene mucho que entregar en ese sentido, ¿verdad, Volodia?

La esfinge sonr챠e. Agrega su granito de arena al clich챕:

- 쩔Me imaginan ustedes todo el d챠a en reuniones, recorriendo las c챕lulas del partido a lo largo del pa챠s, dando conferencia de prensa tras conferencia?...

Los jóvenes también sonríen, comprensivos. Un jotoso me fulmina después de la reunión cuando le pregunto “¿Y tú, te habrías imaginado a 'patitas cortas' como SG, antes de la muerte de Galo González?”.

Para terminar, un frugal c처ctel comunista. Una amiga me arrastra hacia Volodia para proponerle un brindis.

- 징Por los verdaderos revolucionarios, compa챰ero!
- 쩔Y quienes ser챠an esos, compa챰era?, pregunta Volodia, ante el tono algo desafiante de la estudiante.

Ella sonr챠e, misteriosa, y se aleja... Han llegado a Mosc첬 los rumores a첬n tenues de la pol챕mica del PC chileno con el PC cubano sobre las v챠as de la revoluci처n. El MIR ya est찼 dando dolores de cabeza a sus papis...

TRES

Valpara챠so, Biblioteca Severin, 1998. Lanzamiento del libro de memorias "Antes del olvido", tomo I: "Un muchacho del siglo XX". Un profesor universitario hace una presentaci처n demasiado acad챕mica, demasiado apegada al libro en cuesti처n, leyendo largos p찼rrafos. La verdad es que dicha lectura podr챠a alejar antes que atraer lectores. No es gran literatura esta obra. La riqueza no est찼 en la forma, sino en la vida que subyace tras esas l챠neas, en el contexto de esa vida que se asoma al mundo en ese per챠odo de entreguerra, convulso, con muchos esp챠ritus grandes, peque챰os, medianos y muchos obtusos, donde se constru챠an muchos cimientos fundamentales en el siempre renovado proyecto de pa챠s. El primer gobierno del Le처n, el per챠odo de anarqu챠a, la dictadura de Ib찼챰ez, la sublevaci처n de la escuadre, la rep첬blica socialista, los primeros tiempos del poeta del amor y de la Am챕rica profunda (Neruda), el poeta que quiere arrasar todo para revolucionar los esp챠ritus salvo el propio (Huidobro), el poeta torrencial y ampuloso (Pablo de Rokha), la sabia Gabriela, el nazismo criollo, el Frente Popular, la Corfo y el inicio de la industrializaci처n...

Volodia, siempre alerta, pero se nota f챠sicamente cansado. 쩔Es ese d챠a, o son los 82 a챰os? Ha trabajado mucho 첬ltimamente. Tiene muchos proyectos. Siente que le falta el tiempo, que le faltar찼.

Mientras le tiendo mi ejemplar para su firma, le menciono mis recuerdos de Santiago, de Mosc첬. Ah, 쩔estuvo por all찼?, murmura.

- 쩔Cu찼ndo viene el segundo tomo?, pregunto.
- Primero hay que escribirlo, compa챰ero, susurra, con un tono que dice que s챠, que lo escribir찼. Hay poco tiempo, pero hay el suficiente...

쩔Lo habr찼 para el Premio Nacional de Literatura?


16 Diciembre de 2001

Los pueblos originarios.

Queridos Lumumberos !

                                         Los problemas de los pueblos originarios de nuestra América, son efectivamente un problema cultural de los nuevos inquilinos. Nadie quiso saber de nada de estas culturas, de sus costumbres, de su idioma, de su integración a los “civilizados”. Se olvidaron de su barbarie, de sus orígenes ancestrales, de las razones por las cuales llegaron. Llegaron pateando la puerta y en calidad de señores. Cuando la necesidad de colonización de las tierras de los pueblos originarios se hizo impostergable, se recurrió a la fuerza militar o a la matonería de matarifes a sueldo, sin pensar que los despojados eran seres humanos. Junto a la espada vino las cruz, la indolencia y la falta de visión para que esta colonización fuera moderada. No creo que hubiese sido posible el mantenimiento de millones de hectáreas para el sustento de algunas decenas de miles de familias, pero bien podrían haberse agotado los esfuerzos por una integración mutua para explotar las riquezas. Ni los europeos ni los anglo americanos que llegaron del viejo continente, hicieron grandes esfuerzos por entender a los legítimos americanos. Era más fácil argumentar que se trataba de salvajes y que si no aceptaban sus nuevos reductos, había que exterminarlos. Recién algunas naciones han comenzado a restituir sus derechos. Los Canadienses admiten sus derechos, pero confían que lentamente serán reducidos a una mínima expresión. El alcohol, la falta de oportunidades de educación y de trabajo, los reducen a personas que reciben una limosna social, para que cierren el tarro. Son muy pocos los que salen de los Gettos y se integran a la sociedad de los “blancos”.  Se trata de minorías, puesto que el grueso de sus poblaciones fueron diseminadas hace más de dos siglos. Lo mismo hacen las autoridades de Estados Unidos de América. En Europa algunas naciones se cuelgan medallas por sus políticas indígenas (Dinamarca, Suecia, Rusia, Noruega y Finlandia, entre otros). Pero es una consecuencia tardía. Parte de la cultura y la lengua de esos pueblos se perdió para nunca más volver. Lo mismo puede ocurrir en Chile o ya ocurrió. Y solo siguiendo el proverbio “guagua que no llora, no mama”, ha sido posible conseguir la atención de los problemas no slucionados. Cada vez que los pueblos originarios de Chile reclaman por abusos y desalojos, se trata de terroristas que están acostumbrados a transgredir las leyes de Chile. Eusebio tiene razón cuando dice que el desconocimiento del pueblo Mapuche, por ejemplo, es casi total. En la primaria se habla de los héroes la republica, pero apenas se nombra a Caupolicán, Galvarino o Lautaro. Sobre sus culturas, nada. El problema está en el mate de muchos chilenos, de comisionados, de presidentes, de senadores, de ministros, de diputados, de escritores y periodistas. Aquí no se salva nadie compadre. Basta con analizar los libros de nuestros escritores insignes para darse cuenta que el tablón, encima de las narices, estaba claveteado profundamente y que sigue en el mismo lugar. Recuerdo los relatos de mi tïa política,  Maria Jacoba Alcap찼n Michillanca. Hablaba de su pueblo y de su cultura, de sus costumbres y de la desolaci처n a que fueron obligados a vivir. Pero tambi챕n de la soberbia y de su rebeli처n. Sus 첬nicos aliados eran los vientos y los bosques, las tormentas y las tempestades que manten챠an a raya a los aventureros que quer챠an seguir despoj찼ndolos de sus propiedades. Pero mi tia (q.e.p.d.) no cont처 con la sistem찼tica de los nuevos patrones del pa챠s. Llegaron los aserraderos, los constructores de represas, anegaron los campos cultivables para energ챠a el챕ctrica que volaba por los cables, sin detenerse en las comunidades ind챠genas que no ten챠an Lobby. Los colonos siguen llegando, los problemas se mantienen . Pero es posible explotar las riquezas considerando tambi챕n los intereses vitales de los pueblos originarios. Aprender de ellos y que ellos tambi챕n aprendan del resto de los chilenos. Pero entregando posibilidades, que el estado tendr챠a que financiar, organizar y vigilar. Vamos a ver que pasa con la comisi처n que debe ocuparse de los problemas. Ojal찼 se trate de gente que no tenga el tabl처n en el mate,. Del que hablamos. Un abrazo, con la fraternidad de siempre.

Ren챕

Alemania, 31.01.2008.-

miércoles, 30 de enero de 2008

Recordando los 30 de Enero de todos los años.

Queridos Lumumberos !

                                         Hoy es un día de recuerdos diversos. Las efemérides de los diarios se agolpan en mi cabeza, aún cuando solo quería recordar la muerte de nuestro amigo Froddi. Sucedieron muchas cosas el 30 de Enero en todos los años que se tiene memoria. Algunas tristes y otras jocosas y alegres. Para la comunidad Lumumbera marcó ese día la muerte de nuestro Froddi Cisternas. Un activo de nuestro Purgante, cuyo blog lo sobrevivió. Pero los recuerdos de la segunda guerra mundial son los más contundentes. Un 30 de Enero, justamente Enero de 1945, cuando la segunda guerra mundial llegaba a su término. Los recuerdos del joven marinero del barco Wilhelm Gustloff que partía de un puerto oriental del mar báltico, trajeron por fin claridad en los sucesos que terminaron con el hundimiento del mentado. Willi Schaefer, de 24 años de edad, sobrevivió la “tragedia” que costó casi 10.000 víctimas. La prensa y la propaganda occidental culpó a la Unión Soviética de haber hundido un barco de refugiados, pintado de blanco y con marcada cruz roja en las postrimerías del fin de la guerra. Fue el submarino S 13 de la marina Soviética que le propinó tres golpes mortales de torpedo al Wilhelm Gustloff. La versión tardía de Willi Schaefer trajo luz a la tragedia. El Wilhelm Gustloff estaba pintado de plomo oscuro, como todos los barcos de guerra de aquel entonces. En su cubierta, varias docenas de cañones, aparte que en sus bodegas, habían encontrado lugar varios miles de soldados del ejército NAZI. La mayoría de los pasajeros eran, sin embargo, refugiados de guerra. Mujeres, niños y ancianos, que escapaban ante la proximidad del ejercito Rojo. Venían de los nuevos territorios del tercer Reich, que le habían “yarureado” a Polonia y a la Republica Checa. Escapaban del ejercito rojo con la seguridad de que muchos de ellos habían perpetrado crímenes y abusos contra los dueños soberanos de los territorios. El cuento de que se trataba de una embarcación de refugiados de guerra esencialmente, fue rebatido por Willi Schaefer en su libro “Tuve suerte, pura suerte”. El autor del libro fue rescatado de las aguas heladas del báltico por un patrullero Alemán, que más tarde se entregó a las autoridades militares del Reino Unido. Willi Schaefer no fue internado en ningún campo y puesto en libertad sin condiciones. Relató que era hijo de campesinos de territorios rurales en las inmediaciones de su lugar de detención. “Pura suerte”, repite en sus páginas. Guardó silencio durante muchos años, aunque nunca llegó a entender plenamente las razones políticas que acusaban de barbarie a la comandancia de la marina Soviética. El S 13 reconoció un barco de guerra en su periscopio y le mandó los torpedos que terminaron con el buque, sin saber que en su interior, habían refugiados. La explicación nunca fue aceptada por los aliados, aunque la verdad era conocida ampliamente. Apenas algunos marinos de la marina real del Reino Unido, se atrevieron a manifestar su disconformidad con los relatos intencionados. Ahora todo el mundo conoce la verdad del Wilhelm Gustloff, pero a quien le importa ahora el relato real de los acontecimientos ??. A nadie !. La Unión Soviética no existe ni muchos de los actores de aquel entonces. La historia debe, en consecuencia, ser cambiada. Pero si hasta los Rusos están cambiando su propia historia. La cosa está en poner en el rincón más negro a los conciudadanos que gobernaron antes de que aparecieran los oligarcas y las mafias que ahora gobierna al país. No solo los monumentos, los uniformes, las banderas, los escudos, sino que también la mentalidad de haber vivido una época de horrores en la URSS, completan el cuadro de los nuevos próceres de Rusia. La verdadera historia la cuentan, sin embargo, sin querer a pedazos. Se hablan de los miles de barcos, de los miles de aviones, de las máquinas creadas durante la guerra patria, el enorme potencial científico-técnico de aquel entonces, del heroísmo de sus soldados, de su extraordinaria organización y disciplina. Ahora andan a peos  para construir un avioncito de noventa plazas, con turbinas francesas, hidráulica de Estados Unidos y electrónica de Alemania Federal. Abren el tarro con el rompehielos “50 aniversario”, en circunstancias que fue construido en un 95% durante la Unión Soviética. Lo mismo pasa con los bombarderos que circundan las islas británicas, de más de cuarenta años de antigüedad. Pero hoy recuerdo solo a nuestro amigo Froddi. La botella de tinto está sobre la mesa de la cocina y la gringa ya me ha llamado dos veces a “trompear la canoa”. Un fuerte abrazo a todos, con la fraternidad de siempre.

Ren챕

Alemania, 30.01.2008.-

lunes, 28 de enero de 2008

El problema mapuche

AVISO DE INCENDIO

El conflicto mapuche -y el que mantienen otros grupos ind챠genas- deriva de la necesidad de reconocimiento, una de las pulsiones m찼s hondas de la condici처n humana. Esos grupos sienten que su identidad ha sido negada. Por eso el conflicto no ceder찼 un mil챠metro si -con esa mezcla de ignorancia y de poder- se le sigue tratando como un caso de seguridad p첬blica.

Carlos Pe챰a
El Mercurio, domingo 27 de enero de 2008


La llegada del bicentenario -no falta mucho- acentuar찼 el conflicto con los pueblos ind챠genas. La muerte de Mat챠as Catrileo y la huelga que mantiene Patricia Troncoso -se est찼 dejando morir de hambre- son s챠ntomas de un problema de amplias repercusiones acerca del cual en nuestro pa챠s hemos preferido cerrar los ojos.

A la pol챠tica del olvido que se mantuvo durante m찼s de un siglo, agregamos hoy la negaci처n pura y simple.

Como si lo ind챠gena hubiera sido asimilado sin violencia y sin exclusi처n. En suma, como si entre nosotros el pasado no originara ninguna deuda.

Todos los pueblos, claro, construyen su memoria sobre un conjunto de tachas y borrones que dejan ver algunas cosas y ocultan otras. As챠 ha ocurrido siempre. Est찼 en la misma 챠ndole de la memoria ser, a la vez, un artefacto de recuerdo y un mecanismo de olvido. Las comunidades y los pueblos exigen a la memoria olvidar todo aquello que pueda hacer dudar de su propia existencia y de su propia legitimidad.

Como sugiri처 Nietzsche, cuando la memoria dice 징recuerda!, el orgullo dice 징olvida!

Y casi siempre gana el orgullo.

Nosotros, por ejemplo, olvidamos cu찼nta violencia y cu찼nta exclusi처n fueron necesarias para construir eso que hoy d챠a llamamos estado nacional y del que, con raz처n sin duda, nos enorgullecemos.

La naci처n chilena fue el resultado de un gigantesco proyecto de homogeneizaci처n cultural que se llev처 a cabo por las 챕lites del diecinueve a fin de crear o constituir un p첬blico leal a las instituciones estatales. Ese exitoso proyecto de construcci처n de la naci처n exigi처 reducir el territorio del que dispon챠an los pueblos originarios; esparcir el castellano forzando el olvido de la lengua materna por parte de muchos grupos; exterminar a algunos grupos o tolerar que se les exterminara; pacificar mediante la fuerza amplios territorios que se resist챠an a la aculturaci처n; e imponer un cierto modelo de disciplina cultural y social.

En otras palabras, el rev챕s del estado nacional fue una exclusi처n coactiva. Y es que -ya lo dijo Benjamin- detr찼s de todo documento de civilizaci처n se esconde un momento de barbarie. Tal cual.

Fue un muy exitoso proyecto. De eso no cabe ninguna duda. Y mientras se le ejecut처, cada una de las partes involucradas redefini처 su identidad. A fin de cuentas, lo que cada uno es hoy d챠a en Chile es resultado de ese conflicto, de ese choque, podr챠amos decir hoy, de etnicidades.

Pero, ya se sabe, lo que se olvida y se reprime tiende a veces a volver en acto. Es lo que los psicoanalistas llaman transferencia: la escenificaci처n de lo reprimido.

Algo de eso es lo que est찼 ocurriendo con el conflicto mapuche.

Por eso negar ese conflicto -a fin de cuentas, el retorno de lo reprimido- no surtir찼 ning첬n efecto. En vez de eso, encender찼 una y otra vez los 찼nimos y arriesgar찼 que quienes hasta ahora se mantienen al margen del conflicto entren a participar de 챕l.

Lo mejor entonces es reconocer el problema, abrirse al di찼logo, y adoptar medidas que salden la deuda de la memoria.

Durante el gobierno de Lagos, una comisi처n presidida por Patricio Aylwin sugiri처 un pu챰ado de medidas sobre las que, quiz찼, haya que volver.

Entre esas medidas -ninguna de las cuales se adopt처 entonces- se encontraba el reconocimiento constitucional de los pueblos originarios, la asignaci처n de derechos ling체챠sticos y territoriales y acciones afirmativas para asegurar su participaci처n pol챠tica.

Todo eso, que parece un exceso inexplicable, ha ocurrido en otras partes del mundo que experimentaron heridas similares. Y es que la multiculturalidad hoy d챠a no espanta a nadie, salvo a nosotros. Muchos estados europeos la asumieron de manera consciente, como ocurre con la civilizada Suiza, la tranquila B챕lgica, la moderna Canad찼 o la cercana Espa챰a. Otros est찼n empe챰ados en ese proceso, como ocurre en la republicana Francia con C처rcega o en las emergentes Nueva Zelandia, con los maor챠es, o en Australia.

En nuestro pa챠s, en cambio, hemos preferido tratar los reclamos de esos grupos como un caso de simples reivindicaciones violentas. Nos negamos a ver que en ese conflicto hay algo que est찼 a la base de la condici처n humana: la necesidad de reconocimiento. Y es que los pueblos, como los individuos, buscan que la certeza que tienen de s챠 mismos les sea devuelta por los otros.

Cuando ello no ocurre -lo dijo Hegel- hay peligro de incendio.


viernes, 25 de enero de 2008

Brindo por Froddi.

Queridos Lumumberos !

                                         Parece mentira que nuestro amigo Froddi vaya a cumplir un a챰o de ausencia. El d챠a 30 de Enero, el aniversario de su muerte, me tomo un par de botellas de tinto chileno record찼ndolo. Recuerdo los a챰os y los d챠as pasados con mi amigo en Chile y en la Uni처n Sovi챕tica.  Me recibi처 en Chile hace un par de a챰os y me pase처 por Santiago en su veh챠culo. Haciendo planes e hilvanando sue챰os para los 첬ltimos a챰itos que nos quedaban. Sin saber que la pel찼 rondaba artera a espaldas de este Purgantoso inquieto. Conservo sus e-Mails y a첬n me suenan en los o챠dos sus sue챰os en voz alta, cuando nos tir찼bamos 3 horas d찼ndole a la sin hueso a trav챕s del Internet.  Su últimos deseos eran llegar a Chile lo más pronto posible. Pensaba llegar en auto, al igual como se fue a Brasil. Pero los malditos le robaron el auto poco antes del viaje, lo que lo obligó a partir en bus. Me imagino los dolores soportados, la inmensidad de las distancias y la certeza que algo andaba mal con su salud. Pero su sueño era llegar. Disfrutar de la larga y angosta algunos días o meses. No tenía en menta la ferocidad de su enfermedad porque Froddi era un optimista . Tengo ahora claro que no hizo los análisis en Brasil para ahorrar los morlacos que necesitaba para vivir en Chile. Estuvo obligado a descuidar su salud, pensando que era de hierro, que no le entraban balas, sin chistar ni una frase que necesitaba ayuda. Se la ofrecimos, pero siempre agradecía diciendo que tienen “Froddi para rato los amigos que lo queríamos”. En las últimas semanas se volvió sentimental. Decía que si pudiera remediar las cosas que a veces ofendió a otra gente, lo haría de todo corazón. Lo mismo decía de su familia. Pero la pelá no lo soltó un segundo. De no ser Julián Alcayaga, no me habría enterado de su estado crítico. Al final, dos días antes de su muerte,  me dec챠a por tel챕fono que Juli찼n lo hab챠a ubicado en un hospital para recuperar fuerzas. Que hab챠a echo valer un seguro de salud acoplado a su jubilaci처n de exonerado, incluso antes que esta fuera v찼lida. Juli찼n capea cualquier dificultad por su postura frente a las cosas.  No pudo llegar al hospital. Su estado empeor처 dram찼ticamente en las horas siguientes, cosa de que fueron testigos Lerry de la Fuente y, para constatar su muerte, Pepe Sommariva. Este querido amigo no alcanz처 a llegar al minuto solemne de su partida. Lleg처 solo para cerrarle los ojos y decirle hasta siempre. Mi viejo perro Froddi. Yo tampoco te olvido ni nadie quien te conoci처 podr찼 olvidarte. He tenido otros golpes del destino que me han causado heridas. Pero, mi viejo amigo, tu partida me caus처 un dolor especial que se mantiene. A veces pienso que llegando a la patria, te encontrar챕 para tomarnos el trago que prometimos en nuestra 첬ltima conversa. Ahora tengo que chuparme las botellas solo. A lo mejor encuentro a otros hermanos Lumumberos en la patria, para brindar por la suerte de haberte conocido. Tu paso no fue en vano y fue fruct챠fero. Gracias amigo querido.

Ren챕

Alemania, 25.01.2008.-

jueves, 24 de enero de 2008

Un Salud por Froddi Cisternas

Nunca fue lo mismo este ultimo a챰o sin el Froddi. Aunque no estuviera en la pagina, igual estaba; su blog giraba en torno a nuestros temas que eran los mismos suyos.
Cuando el Froddi dejo de respirar, nos dejo con este vacio de camarada. Mala raja, compadres, cuando se van los amigos con los que uno se ha peleado a muerte, pero sin los cuales no es posible pasar los dias con el sabor de no estar solo.
Mas vieja que el tango la sentencia, pero, que chuchas, los amigos son lo unico que uno tiene, la familia, los hijos, los compadres, las minas, las sucursales, las e챰oras.
Lo demas esta demas, pura paja no mas.
Comandante Elotag, Comandante Escobar, licenciado Ronda, ustedes con la cueva de estar en Chile, tomen como es debido y no se olviden de brindar unas copas por la memoria del Froddi.
Disculpen, y tambien disculpa tu, Pato Ayala, por haber yo jugado el papel del capitan Araya y ahora mandarme cambiar a otra playa.
Compre unas botellas de tinto chileno, las meti en la maleta, ojala que no se quebren las huevas, y me voy pasado ma챰ana a cumplir mis 62 en PhanThiet, una playa de Vietnam muy famosa porque ahi les dieron la fleta a unos caballeros rubios que ahora andan por el rio Eufrates.
Espero brindar por ustedes, conquistadores de Buin, Paine, San Ignacio, Putaendo y Nueva Imperial.
A tu salud , inolvidable Froddi, Iddorf, enemigo de los fundamentalistas, los cartuchos y los chavosos.
Intentare cambiar la portada de la pagina por alla por Vietnam, si logro enchufar la computadora en una palmera. Si no, disfruten las cronicas de Elotag, los analisis del licenciado Ronda, el realismo magico de Juan Escobar, los analisis a fondo de Pato Ayala. Mal que mal El Purgante sera hediondo, picante, estrafalario, ordinario, imperialista, lacayo del imperio, etc, pero tenemos mas suscripciones que el Peneca.
Abrazos amigos.
 
 

lunes, 21 de enero de 2008

La última oportunidad.

Queridos Lumumberos !

                                          El plan „última oportunidad” ha dado mucho que hablar en el Europa y en el mundo entero. Se trata realmente de la última oportunidad de hacer justicia a las víctimas del holocausto, de más de 6 millones de personas. Recuerdo la negativa del gobierno chileno, hace muchas décadas ya, de entregar al “monstruo de los camiones cerrados con escape hacia adentro”, Walter Rauf. Pero no es sin duda, el único Nazi que pisó tierra chilena después de la segunda guerra mundial. Se discutió muy poco el problema de la inmigración Alemana y Austriaca a territorio chileno. Tampoco se realizaron los controles necesarios para destacar a los asesinos que llegaron con cara de santurrones, disfrazados de campesinos o de modestos obreros, víctimas también de la locura fascista. Durante mi estada en Chile hace dos años, un viejo comunista del pueblo de Negrete (pueblo cuna de nuestro querido amigo Antonio Sandoval), me contaba por los pormenores de algunos emigrantes teutones de su zona. Decía que la mayoría de ellos fueron soldados de la “Wehrmacht”, como suele llamarse al ejército nazi de aquel entonces. Este compadre luego se trasladó a Buín, en donde vive junto a su familia. Tenía una libreta con nombres de sus antiguos instructores en el ejercito chileno de origen Alemán. Luego conoció a otros de la región de Buin, disfrazado de ser un viejo simpatizante de la doctrina nazi, escuchando los chascarros de los ex soldados de la jauría nazi. Entre los nombrados, se encontraban algunos compañeros de colegio de mi hermano mayor, que eran hijos de estos ex soldados, pero que en sus casas solo sabían que habían formado parte de un contingente humanitario y de salud. Son muy pocos los que quedan, pero igualmente los muertos de los campos de exterminio siguen clamando justicia. Ayer recibí una carta de este compadre. En ella me cuenta que los nombres de los malhechores los entregó a la central de Viena, donde se computan y se persiguen los asesinos de la guerra. Lo hizo ya en Chile, pero allí le dijeron que era un episodio que no formaba parte de la nueva historia de los pueblos. Que Chile tenía sus propios asesinos y no quedaba lugar para indagar sobre asesinos de hacía ya tanto tiempo. Es la última oportunidad de revelar los nombres de los bellacos, escondidos en nuestra pequeña republica. Pero también es la última oportunidad de llevar a los tribunales de justicia a estos hijos de puta en todo el mundo. La solución biológica no restablece la justicia. Los canallas aún con vida, deben ser entregados a los tribunales. Recién fueron publicadas en Europa, 200 fotografías del transporte de los judíos húngaros a Auschwitz y sus muertes. La selección en la estación de ferrocarriles y la “limpieza” de los hornos de osamentas humanas en el mismo campo. La revelación de estas fotografías, echas por algunos nazis del campo para la jefatura, fueron rescatadas por dos sobrevivientes desde las oficinas del campo. Ahora fueron publicadas, para cerrarles el tarro a aquellas personas que aseguran que todo ha sido un tongo y una falsedad montada por los vencedores de la guerra. Son pocos los asesinos fascistas que han tenido que responder  por sus fechor챠as. Los estados europeos, el gobierno Alem찼n, entre ellos, han hecho todo lo posible por quitarle la presi처n a las exigencias de los familiares de las v챠ctimas. Unos est찼n porque no vale la pena seguir insistiendo en un echo hist처rico confuso. Otros por tapar su propia participaci처n en los cr챠menes. Pasa algo parecido con nuestros asesinos chilensis. Los encargados de investigar han demorado el proceso, para que el tiempo termine por olvidarlos. No as챠 los familiares de los asesinados y desaparecidos. Tampoco para aquellos que tenemos una deuda hist처rica con las v챠ctimas. La denuncia de estos cabrones demanda valent챠a ciudadana y coraje civil. No todo aquel que denuncia es despreciable hasta para el adversario. Aqu챠 se trata de justicia. Tambi챕n para las v챠ctimas del r챕gimen nazi. Un fuerte abrazo, con la fraternidad de siempre.

Ren챕

Alemania, 21.01.2008.-