martes, 18 de julio de 2006

Las Ramas no dejan ver a Nikita.

El Cementerio de Novodievichi

 

 

Cada loco con su tema. Unos acudirian corriendo a los antiguos restoranes, los parques, los barrios de sus novias, los nuevos shoppings o las nuevas avenidas de Moscu capitalista. Yo elijo mi primer dia en Moscu para bajarme del Metro de mis recuerdos y caminar las dos cuadras desde Sportivnaya hasta las puertas del antiguo, varias veces centenario Monasterio de Novodievichi, a orillas del Rio Moskva, ligeramente elevado sobre una colina suave.

No tengo idea del origen de mi inclinacion casi obsesiva con este lugar. Irina Olegovna, mi profesora de fonetica fue la primera que me dijo entre susurros que aqui estaban enterrados Chejov y Mayakovsky. Era una tarde de 1966, en la primavera cuando llegue aqui por primera vez y desde entonces, este lugar fue como mi oficina particular en Moscu. A veces venia con alguno de mis compadres, el paraguayo Pibe Chilabert, el Huacho Sandoval me acompa챰o alguna vez, otras veces vine con Victoria; pero las mas de las veces vine solo y me sentaba junto a alguno de mis personajes favoritos: Gogol, Chejov, Mayakovsky, Nazim Hikmet, amigo de Neruda. Desde aqui escribi muchas cartas a Chile, otras a Victoria o simplemente llenaba mis cuadernos de garabatos que yo llamaba poemas.

Despues de 1967, cuando abandone Moscu, murio Ilia Eherenburg, grandisimo escritor sovietico, cuya vida fue perdonada muchas veces por el mismisimo Stalin. Ehrenburg tambien fue amigo intimo de Neruda y de Chile donde estuvo un par de veces.  Su novela “Ottepel” (El deshielo) fue quizas la novela del destape, autorizada a ser editada por Jrushev cuando se inicio una fallida epoca de liberalizacion en la URSS. Bueno, la cosa es que cuando murio Ehrenburg yo ya no estaba en Moscu y cuando supe que fue enterrado en Novodievichi le pedi a Victoria que visitara su tumba en mi nombre y en nombre de sus amigos chilenos. Ella cumplio mi encargo. De eso hace tantos años.

Ahora me bajo del Metro y me apresto a entrar a esta fortaleza de la religion, la represion, el patio de los ilustres y los no tan ilustres.

La misma puerta, majestuosa de a챰os, veo los jardines por todos lados, los abedules y altos arboles, las murallas gruesas y camino lentamente por la calle principal. Ya dije muchas veces que me senti conmovido en Moscu por muchas cosas. Aqui es algo diferente y no intentare describirlo. Al llegar al centro doblo a la derecha y entro a la parte antigua y vuelvo a doblar junto a la muralla. A unos 30 metros me siento en un tronco cortado, justo al lado de la tumba de Anton Chejov, quizas uno de los lugares mas visitados de este cementerio. Una babushka barre la tumba y cuando me ve sentar sale y se apresura a sacar una escoba y un balde que hay junto al tronco. Le digo que no se preocupe pero ella insiste en despejar mi asiento.

Hace dos a챰os, escribi un articulo celebrando los cien a챰os de la muerte de Chejov y lo puse en mi blog con una dedicatoria a Victoria. Curiosamente ese articulo fue la clave que uso Svetlana Lapina para encontrarme en Toronto y traerme a Moscu. Asi que hasta Chejov tuvo que ver en esta aventura.

Me paseo luego junto a otros conocidos. Me quedo mas rato junto a Mayakovsky, Stanislavsky, Ostrovsky, Fadeev y casi inconscientemente me acerco a la tumba de la familia Alleluyev. Antes solo me percataba de Nadia, la atormentada esposa de Stalin, muchacha romantica y enamorada, luego triste y deprimida victima del primer esposo de la URSS. Un balazo de su propia mano termino la vida de esta Nadia y Stalin desato su ira contra toda la familia Alleluyev, una de las familias mas decentes de Rusia. Nadie escapo a la amargura y venganza del viudo. Aqui yacen algunos de los parientes de Koba, el que no perdonaba.

Muy cerca hay un vecino nuevo. Anastas Mikoyan, el colaborador de Lenin y que batio el record de estar en la cima hasta el final de su vida, cuando muchos creian que era eterno, que jamas moriria, aqui esta con su estatua junto a su familia, incluso su hermano, el dise챰ador de aviones. El Principe Mikoyan no tuvo pergaminos al final para ser enterrado tras el Mausoleo, murio muy tarde y aqui se alza orgulloso entre los arboles y cerca de la esposa suicidada de su antiguo camarada Stalin.

Mejor me voy a cumplir un deber mas esperado y visito por fin a Ehrenburg. Recuerdo un ensayo suyo. “Releyendo a Chejov” y tambien su novela, las paginas que Neruda escribio sobre este amigo suyo, los vinos chilenos que se tomaron en su apartamento de la calle Gorki y disfruto de esta mañana asoleada de Novodievichi. El silencio y la tranquilidad no indican que estamos en una gran ciudad. Aqui se quedaron los siglos quietos y ahi al otro lado de la siguente muralla se alzan los edificios donde la Zarina Sofia paso los ultimos años encerrada por su hermano el zar Pedro el Grande. Esta todo tan antiguo e intacto, que quizas Sofia aun mira aterrada por una de las ventanas el cadaver colgado de uno de sus colaboradores mas cercanos, ahorcado por orden de Pedro para socavar la voluntad de su hermana. El cuadro con esa escena esta en la Galeria Tretiakov; miro alrededor y los arboles parecen los mismos.

Pensando en represiones y venganzas, recuerdo a Jrushev. Hay dos mujeres conectando unas mangueras en la calle principal. Me acerco y les pregunto candidamente donde esta la tumba de Nikita Jrushev. Una de las mujeres me mira con simpatia y me da las indicaciones de inmediato: “Camine hasta el final, doble a la izquierda y dos pasillos mas alla devuelvase unos pasos y ahi esta.”  Sigo las instrucciones pero no encuentro a Nikita. Cuando ya me parece que me tomo el pelo la Natasha, me percato que le han hecho una broma pesada otra vez a Nikita y han dejado crecer los arboles y las ramas sobre su tumba de tal manera, que parace aplastado de hojas y casi no se ve el monumento.

Esto ultimo es un gran pecado porque ironicamente, el autor del monumento de la tumba de Nijita Jrushev es nada menos que el escultor Ernst Neizvestny. Digo ironicamente porque Neizvestny fue uno de los destinatarios de la ira de Jrushev cuando se refirio a los artistas modernos de la URSS como charlatanes y que pintaban con la cola de un burro.

Cuando murio Jrushev y finalmente Brezhnev autorizo que le hicieran un monumento en Novodevichi, el antiguo insultado Neizvestny acepto irigir el monumento. Hizo una cabeza de Jrushev empotrada entre dos columnas modernistas, una blanca y la otra negra. Quiso representar a un hombre sin contrastes, para el cual la vida y el mundo estaba solo en dos tonos, el suyo y el de los otros. Quizas una caracteristica muy sovietica por los demas.

Y ahora la venganza de Neisvestny pasa casi inadvertida; no se si por algun designio superior y simple mala adminstracion del cementerio, la cosa es que la tumba esta casi oculta por los arboles. No vi a nadie detenerse junto al hombre que se saco los zapatos en la ONU. Lo habran olvidado? Mal que mal fue el primero que hablo de los crimenes de Koba Stalin. Quizas por eso...hay aires de olvido y de mirar a otro lado.

No todos son ilustres en Novodievichi. No son todos los que estan ni estan todos los que son.

Hay una gran tumba de la madre de Brezhnev y familia. No se si aun vive la hija que se caso con el director de Izvestia e hicieron los chanchullos mas grandes de esos a챰os. Aqui yace la madre, el hijo esta detras del mausoleo y sus cejas son tan grandes como los bigotes de su idolo.

Creo que mi inclinacion con este lugar no se refiere tanto a las tumbas ilustres sino a la tranquilidad en un marco historico tan grande. Hubo una epoca en la URSS donde ser poeta significaba morir de un balazo en la cabeza de propia mano del poeta. Aqui hay una buena cantidad de ellos, no solo poetas, pintores, escultores, cientificos, muchos de esos que fallecian de un ataque al corazon segun el Pravda. Pero si uno mira hacia atras y ve a la Zarina Sofia encerrada alla atras por su hermano, en esta Rusia vieja y santa, en todas las epocas se cocieron habas.

Hasta luego, Anton Pavlovich, lamento decirle que el publico sigue llorando con sus “comedias”.

He estado una vez mas en Novodievichi. Los gorriones me han acompa챰ado durante mi caminata y pude recordar mis visitas de tantas veces; en unos dias mas vendre otra vez con Victoria y le di las gracias a la portera por mantener mi oficina tan cuidada por tantos a챰os.

 

Marcos Medalla

 

Monasterio de Novodievichi

Moscu-Junio 2006

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