domingo, 16 de julio de 2006

Los Tuneles del Tiempo.

El destino es increible e impredecible. Hace apenas cuatro meses yo escribi un testimonio sobre mi visita a los “tuneles del infierno” como llame a la red de tuneles cerca de Saigon, donde el Vietcong le hizo la guerra a los americanos. Anduve agachado por las cuevas llenas de arañas y estuve en la “sala” de comando que planeo la ofensiva Tet. Como podria yo imaginarme apenas hace 4  meses que ahora volveria a los tuneles que marcan mis recuerdos de Moscu, los tuneles de mi nostalgia, los tuneles del Metro de Moscu?

La noche que los camarografos me llevaron al hotel despues de las entrevistas, casi a  las tres de la ma챰ana, yo estaba muy cansado y solo queria dormir. Llegamos al Hotel Zaria, cerca de Botanicheskaya Ulitsa, por alla cerca de la VDNJ y de la torre Ostankino. Es decir, mas lejos que la cresta. Pero solo yo pregunte esa noche si estaba cerca del Metro. Me dijeron que si y me fui a dormir tranquilo. En Moscu todas las estaciones conducen a Roma.

A pesar del cansancio, me levante como a las 7 de la mañana, me fui a tomar desayuno, cruce al banco a cambiar algunos dolares y tener mis rublos en el bolsillo, como cuando recibiamos el estipendio. Me dieron 27 rublos por dolar. Sali super contento con mis nuevos rublos y me acerco a una señora que fumaba afuera de su oficina. No sabia como llamar a la señora, tovarich no esta bien, señora quizas no se usa. Al final le dije, Izvinite, como puedo llegar al Metro? Hay dos estaciones cerca, me dice. “Vladikino es mas facil siga derecho por esta calle, cruce los edificios, pase Botanicheskaya y corte por el parque y vera gente dirigirse al Metro. La otra estacion esta mas lejos y debe cruzar la via ferrea y el mercado.” Asi que me dirijo a Vladikino. Es mi primera caminata por Moscu y voy lleno de algo en el pecho que no son los rublos, es algo indefinible entre emocion, temor, aprension, nostalgia y cagadura del alma. En cuanto veo gente alrededor quiero abrazar a medio mundo, pero seria mal visto, estoy en un pais capitalista, sin internacionalismo proletario. Sigo caminando y cuando cruzo Botanicheskaya veo el antiguo cine Riga donde vine varias veces a ver alguna pelicula cuando tenia 20 años. Ahi me quede parado, con mi primer ataque de turulatismo de mi viaje. Estaba frente al Riga, donde me pegue algun atracon por alla por esos años. Sigo y luego veo la hilera hacia el Metro. Hay un camion que hace de negocio, venden los diarios, fruta, agua mineral, cervezas, leche y kefir. Les cuento, ahora se puede beber cerveza en el metro, se imaginan el hueveo de algunas noches en los vagones?

Por fin diviso la estacion de Vladikino. Antigua estacion, tipica con forma de rotonda romana, con sus columnas y puertas batientes. Arriba, con bordes de cemento carcomidas por los inviernos, se lee aun, Metropoliten imeni Lenina. Stantsia Vladikino. Tiriton en los calzoncillos, voy a entrar.

Compadres, esto no se la doy a nadie. Yo creia que el olor del metro de Moscu era igual a los metros de otros lados. Estaba profundamente equivocado. Marcel Proust establecio que los olores son las sensaciones mas poderosas para llevar atras en el tiempo. Apenas entro siento el olor del Metro de Moscu, diferente a cuaquier olor de metro de la galaxia.

Como rafaga o torrente de memoria, me vuelven las sensaciones de entonces, creo que me voy a desmayar, me veo y siento hace 40 a챰os, ya no soy mas un viejo de 60, soy un estudiante del siglo pasado. Pero no, es pura sensacion, me recupero pronto. Voy a la caja y compro un pase para 15 viajes, asi sale mas barato. Pago 180 rublos por 15 viajes, lo cual es barato, comparado con Toronto. El ticket es leido electronicamente, impreso el viaje y devuelto por la maquina rapidamente. Desciendo la escala mecanica y mas ataques de nostalgia. En el tunel de bajada hay letreros de mil cosas, propaganda capitalista de todo tipo, pero debajo de los letreros, el mismo Metro nuestro.

Abajo unos viejos miran con uniforme de comandantes, se las tiran, no pasa nada, la gente pasa con la misma rapidez e indiferencia de nuestra epoca, pero es otra gente. El 80% de los que veo no existian cuando estuvimos antes ahi.

Siento la llegada del tren y me preparo para ver a un antiguo amigo, un compadre que llevo en el alma: el tren, los vagones de nuestro Metro.

Y ahi llega, como cohete de Baikonur, parece que se desarmara con la velocidad y el ruido, pero ahi sigue, tras decadas de bamboleo, de balanceo y de llevar generaciones de moscovitas, el vagon de nuestra juventud.

Entro al tren como quien entra a la iglesia donde lo bautizaron a uno. Me cuelgo de los fierros de arriba, no porque necesite sujetarme, sino para sentir los fierros en mis manos y

sentir que voy colgado del Metro de Moscu. Comienzan a desfilar las estaciones y desfilan en mi cuerpo los escalofrios. “Ostorozhno, dvieri zakrivaiutsia”. “Respetados pasajeros, no olviden llevar sus cosas”. Mas alla: “Pasajeros del metro de Moscu, no olviden ceder el asiento a los invalidos”. Y yo me pregunto, porque no dice que deben ceder el asiento a los viejos nostalgicos que viajan colgados de puro gusto?

Me cambio de linea y disfruto cruzando escalas, pasillos y siento la multitud que me lleva a la nueva estacion. La misma gente, el olor, las mujeres, los pa챰uelos, las carteras, paraguas, libros. Las conversaciones rapidas, el acento, las risas y los gritos, esto es mucho mejor que la Maquina del Tiempo de H.G. Wells.

Cuando llego a Mayakovskaya me bajo y me paseo por la plataforma. Admiro la  belleza unica de esta estacion, hospital durante la segunda guerra mundial. Miro los mosaicos, los arcos de las columnas. Cuando paso despues por otras estaciones familiares, me bajo hasta el siguiente tren. Asi llego finalmente a Sportivnaya, no resisto mas y salgo a la ciudad. Esta Estacion me deja a dos cuadras del cementerio de Novodevichi, lugar de mis constantes peregrinajes de cimarra y poesia en los 66 y 67. Gogol, Chejov, Nazim Hikmet, Mayakovsky, Ostrovsky, Stanislavsky y Eherenburg esperan mi visita despues de cuatro decadas y dejo el metro por ahora. Son momentos muy fuertes.

Uno de estos dias les contare mis viajes en Metro acompa챰ado de Victoria, a la que conoci en 1966 en la estacion de Yugo Zapadnaya. Ahi la nostalgia fue stereofonica, de a dos, quiero decir y entonces tuve un testigo de que mis emociones son compartidas.

Es muy curioso todo, pero si me hubieran dado a elegir UN solo lugar para visitar despues de todos estos a챰os, no me habria equivocado en elegir el Metro de Moscu. Estos tuneles y vagones encierran como nada nuestra vida de jovenes, aqui quedaron dando vueltas para siempre nuestros sue챰os, nuestras risas y nuestras tristezas. Muchos lumumberos que lean esto diran que meo fuera del tiesto, pero muchos, aquellos que aun conservan a flor de piel los recuerdos, las sensaciones y mantienen el espiritu a pesar de los vaivenes de la existencia, a esos les digo, hagan un sacrificio antes de pasar al mundo del silencio y vengan al Metro de Moscu. Valdra la pena. Por 15 rublos entraran al tunel del tiempo, veran en caleidoscopio su vida pasada, sentiran el olor que llevan escondido sin saber, rozaran en los brazos de los moscovitas que hoy bajan por las escalas, la piel que rozaron hace 40 a챰os. Cruzando una pasada de estacion el otro dia, me pille riendo solo; ya no era de nostalgia ni emocion. Pense, tantas cosas de la vida, tantos afanes por esto o lo otro, que los trabajos, las aspiraciones, las apreturas y sacrificios, para llegar al final a los 60 a챰os y sentir que uno es feliz porque siente el olor y los vaivenes de un vagon destartalado a cien metros de profundidad.

Cuando Neruda dijo que la poesia estaba en todos lados, seguro se referia al Metro de Moscu.

“Ostorozhno, dvieri zakrivaiutsia. Siguiente estacion: Kto znaet.....”

Marcos Medalla

 

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