viernes, 14 de mayo de 2004

La historia de Paulina. Parte 2 de 2.

La historia de Paulina. Parte 2 de 2.

 

 

 

 

Paulina......, 1963.-

 

Difrazada de coneja,

con las medias de corbata,

reci챕n salida del catre,

con su cartera y descalza,

el sargento qued처 tiezo,

como el resto de la tropa,

de tanta gente importante,

difrazada y en pelota,

en una ezquina, escondida,

con peluca de pelo negro,

apenas sac처 la voz,

la se챰ora del panadero.....,

 

Desde una pieza vecina,

envuelta en un capuch처n,

apareci처 la se챰ora,

del juez de subdelegaci처n,

la Paulina sac처 el habla,

defendiendo su local,

-los que se encuentran aqu챠 !-,

son gente seria y cabal,

-los culpables somos todos !,

de atender otras cuestiones,

en lugar de estar atentos,

-징 que pasa en casa se챰ores !-.....,

 

Desde una pieza contigua,

apareci처 una morena,

del brazo con el alcalde,

del Restaurant “Quita penas”,

envuelta en una frazada,

difrazada con esmero,

con unos kilos dem찼s,

la se챰ora del carnicero,

que se encontraba atendiendo,

los encargos de Paulina,

el asado con mucho ajo,

se encontraba en la cocina.....,

 

El sargento y los tres pacos,

decidieron retirarse,

la Paulina sac처 el habla,

-a첬n es tiempo de quedarse !-,

que pasaran al sal처n,

a servirse una copita,

a comer alg첬n platito,

de asado, u otra cosita,

que no tuvieran problemas,

de encontrarse de servicio,

son cosas que siempre pasan,

son los gajes del oficio.....,

 

El sargent처 apechug처,

de quedarse por la tropa,

con m찼s hambre que la cresta,

ya le corr챠a la gota,

que ma챰ana llegar챠a,

a ver como anda la cosa,

a terminar sus informes,

para el teniente Mendoza,

desde el cuarto de Paulina,

un estornudo potente,

en calzoncillos sali처,

el comentado teniente......,

 

Se cuadraron como un hombre,

los guardianes de la ley,

-징 firmes !, dijo el teniente,

atendido a cuerpo de Rey,

 que se olvidaran del caso,

que les confi처 en la ma챰ana,

que resolvi처 los reclamos,

con postura soberana,

aqu챠 no ha pasado nada !

se챰alando a la Paulina,

-tenga la bondad se챰ores-,

pasen, pasen ! -a la cocina !......,

 

Los maridos resolvieron,

asumirlo con bravura,

cerrar el pleito en sus casas,

a chopazo y patiadura,

prohibirle a las se챰oras,

salir en semana santa,

fu챕 la propuesta del cura,

recogida en una carta,

el castigo de los maridos,

se perfilaba a la vista,

andar con cuernos muy monos,

por cabrones y machistas.....,

 

El zapatero del pueblo,

recibi처 muchos encargos,

de calzado puntiagudo,

para recuerdos amargos,

la Paulina se encarg처,

de contratar personal,

unas ni챰as muy alegres,

de la hacienda “El pedregal”,

el enano de su marido,

m찼s callao que la muerte,

pas처 desapercibido,

convencido de su suerte.....,

 

Pas처 el tiempo en Quiriquina,

como en el resto del mundo,

sin registrar grandes cambios,

ni en parcelas ni en los fundos,

el negocio se mantiene,

con la clientela de siempre,

con los verdes en primer plano,

con tintolio y aguadiente,

la viejuja gorda y grande,

es el alma del negocio,

con el billete muy grande,

con el enano, su socio.....,

 

 

En la misa de las ocho,

en plena semana santa,

el cura ley처 el serm처n,

eludiendo la parranda,

que Jes첬s renacer챠a,

seg첬n la Biblia, el Domingo,

que celebraran tranquilos,

con un medio litro e쨈tinto,

que la alegr챠a sirviera,

para matar el rumor,

de chismes y de chascarros,

en el nombre del se챰or.....,

 

Aqu챠 termina la historia,

de este pueblo chileno,

perdido en el sur del mundo,

entre un rio y un estero,

se me olvidaba contarles,

que a la mujer del alcalde,

la encontraron ahogada,

en el rio Calle-Calle,

con una piedra en el cuello,

amarrada de pies y manos,

-징 fu챕 casual !-, dijo el teniente,

-징 accidente de verano !......,

 

 

Ren챕 Ronda, 1963 en Quiriquina, 15 Km de San Ignacio

 

 

 

 

 

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