jueves, 28 de diciembre de 2006

Gracias por Favor Concedido.

Articulo de PATRICIO AYALA

GRACIAS POR FAVOR CONCEDIDO.

El Partido por la Democracia (PPD) expulsó de sus filas al abogado Jorge Schaulsohn, uno de sus fundadores, ex diputado, ex presidente de la Cámara de Diputados, ex candidato derrotado a la alcaldía de Santiago. ¿La causa? Su acusación de que en la coalición que gobierna desde 1990, Concertación de Partidos por la Democracia, se habría instaurado una verdadera filosofía de corrupción, que habría justificado generalizadas prácticas de utilización de recursos del Estado para fines electorales. Pregunta ingenua: ¿cómo un político y abogado con su experiencia –y la inteligencia que le reconocen quienes lo conocen y muchos que lo han escuchado- ha podido lanzar tal acusación general, a la volea, de la cual nadie podría escaparse ni defenderse (porque quienquiera lo intentara se le aplicaría aquello de “a quien le vaya el sayo que se lo ponga”, o más claramente dicho, quién intenta argumentos en contra es porque tiene “yayitas”).

Schaulsohn tiene razón al afirmar que se ha sido más drástico – y expedito, agregamos nosotros- contra él que contra funcionarios, dirigentes y parlamentarios que hoy están siendo investigados por la justicia por fraude unos y por estafa otros por la mala utilización de los recursos del Plan de Generación de Empleos (PGE) y de los proyectos de Chiledeportes. Otra pregunta ingenua: ¿por qué se ha sido más drástico y expedito contra Schaulsohn?

Economía de escala: ambas preguntas –y muchas otras- tienen una sola respuesta esencial, con varios componentes. La respuesta: es una lucha de poder interna en el PPD (la misma que existe en los otros partidos, pero de forma soterrada, que ha sido bien “administrada” hasta ahora, con más dificultades en el PDC). Naturalmente, como las formas aún importan, dicha lucha por el poder, a ratos brutal y grosera (el representante por excelencia en el PPD es Guido Girardi, el senador Adolfo Zaldívar en la DC), se trata de disfrazar bajo objetivos un tanto más nobles. Nótese que dichos pretextos no van más allá de cuestiones adjetivas sobre concepciones de políticas económicas, de modelos económicos, de presupuesto nacional (nadie sería tan “trasnochado” hoy como para hablar de concepciones de sociedad, de utopías, del rol ciudadano, de anchas alamedas, etc. Después de todo, estamos hablando entre “gente seria”, verdad?). ¿Los componentes?:

 Ciertos sectores están concluyendo desde hace algún tiempo que la Concertación (vale decir, la unión gubernamental y electoral de la DC, el PS, el PPD y el PRSD) se está agotando, después de 16 años. Y como en estos tiempos se trata de ser proactivo, quieren acelerar dicho proceso, para abrir las anchas alamedas a otro conglomerado de centro derecha, liberal, que asegure el poder alguna década más. Allí confluirían sectores de la DC (parte importante dicen, porque no ve nada de claro cuando tendrían un candidato propio a la presidencia), del PPD (un buen porcentaje, piensan: Schaulsohn, Fernando Flores) y RN (Piñera, Allamand, Espina, etc., o sea, parte de la ex patrulla juvenil). Este es el contexto macro, fundamental, de la anécdota Schaulsohn, considerado el representante más nítido de esta corriente.

 La relación Estado-empresas, en el sentido del trasvasije en ambos sentidos del personal: los vasos comunicantes que llevan a altos ejecutivos a ocupar puestos ministeriales o de ejecutivos de servicios públicos, y a ministros, subsecretarios, directores nacionales, a llevar sus cajas de efectos personales casi directamente desde sus oficinas gubernamentales a las de grandes conglomerados, a menudo aquellos mismos que antes debían controlar, o cuya normativa debían perfeccionar. Y los lazos de “amistad” se conservan en ambos lados. Nunca se sabe dónde estaremos mañana. “Amistad cívica” manda. Mirar siempre hacia el futuro (sin olvidar los lazos de ayer y de hoy en la mañana). Pero, en realidad, este tema es sólo un fleco, un pelo de la cola, ante la conmovedora unanimidad en torno a lo fundamental del modelo económico. Para ocultar este tema de segundo orden –pero importante-, se trata de centrar la atención en un personaje: el lobbysta, aquel que corretea –a alto precio- en los gabinetes ministeriales –sin mucha normativa- para “convencer” a los altos funcionarios de las buenas intenciones de las grandes empresas. Quién mejor encarna dicho personaje por estos días (por su cara dura, su hablar sin tapujos, por andar metido en todos los enredos políticos) es, justamente, Schaulsohn (recordemos sólo que fue contratado por las grandes empresas mineras para luchar contra el royalty al cobre). La misma pega, y de manera muy eficiente, hace el ex ministro Correa, pero con tan bajo perfil que en alguna encuesta no faltarían aquellos que preguntarían: “¿cómo, está vivo todavía?”.

Hay otros temas, por supuesto, pero terminemos aqu챠.

En resumen, expulsando a Schaulson, supuestamente se debilita a su fracci처n interna en el PPD y se descarta a qui챕n personifica demasiado bien un cierto estilo de hacer pol챠tica y negocios, sin eliminar el problema. Conclusi처n: esta es s처lo una an챕cdota intrascendente para distraer de los verdaderos problemas.

Este no es un castigo para este personaje. Hoy debe estar prendiendo velas por favor concedido (como lo hizo Enrique Correa hace poco más de un año). Lo han “liberado” de las ataduras partidarias, donde debía esforzarse para guardar ciertas formas. Hoy puede dedicarse en toda libertad a sus dos hobbies: tratar de crear un nuevo referente político y hacer negocios.







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