miércoles, 31 de octubre de 2007

Recordando la represión.

Queridos Lumumberos !

                                          Ayer se celebr처 en toda la Federaci처n Rusa el d챠a de la represi처n pol챠tica y se record처 a sus v챠ctimas. En cada una de las regiones se levantaron monumentos extraordinariamente bellos, recordando a los que no ten챠an derechos. Ni los ni챰os se salvaron de la paranoia de los represores, encabezados por el carnicero Jos챕 Stalin. No se trata de un par de miles de v챠ctimas, sino que de millones, cuyas identidades a첬n permanecen, en su gran mayor챠a, an처nimas.  Cada familia, sin embargo, recuerda a los que nunca más volvieron. Recuerdo las palabras de mi amigo Julián Alcayaga a las que no podía dar crédito al comienzo. Hablaba del social fascismo y creo que se quedó corto en la apreciación. Nunca en la historia de los pueblos se había dado una salvajada de esta magnitud y nunca se había guardado silencio por tanto tiempo. Las verdades empezaron a aparecer lentamente, aunque el bullicio de las multitudes se escuchaba desde hacía mucho. Pero había gente y organizaciones que complementaban los silencios. Ayudando a hilvanar una historia diferente. Llena de triunfos y realizaciones de un proyecto loable y noble, que señalaba un futuro para los martirizados del mundo. Pero quien no conoce a todo trapo su propia historia, jamás podrá sentar las bases de una sociedad más justa para todos. La Unión Soviética partió con la arrancada del caballo inglés, pero como todos sabemos, con la llegada a la meta del burro. Allí se encarcelaron y se asesinaron a millones de personas, a veces sin una razón real, pero que se necesitaban en los grandes proyectos de locura en las tierras inhóspitas del gigantesco país. Algunos de los familiares de mi esposa también fueron víctimas de la represión política. Incluso para aquellos que nunca tuvieron voz ni participación, aparte de trabajar como mulas para llegar con el pan a sus casas. Luego de las “realizaciones”, se montó un aparato que debía retratar la historia del país, en un compendio lleno de salvajadas que vino en llamarse la “historia del Partido Comunista de la Unión Soviética”. No existía otra historia que la de los comisarios, los planes quinquenales y de los congresos del partido comunista. Allí se aplaudieron las mentiras, se maldijo a los “traidores”, a los “espías”, a los “enemigos de la clase obrera”, al “imperialismo”, al “Troskismo”, a los teóricos que cayeron por alguna razón en desgracia, y a todo aquel que no comulgara con la línea central del PCUS, incluso en los países de las naciones en desarrollo. En los documentos que ahora salen a la luz pública, se entregaban “recomendaciones” para elegir a los secretarios generales de los partidos comunistas, algunos de los cuales se quedaron para siempre en algún lugar de la Unión Soviética, como le pasó a parte de la cúpula de los comunistas Alemanes. Todo dependía de los dictadores, puesto que no se puede hablar solo de un bellaco, como fue José Stalin, sino que hubo una tropa en las altas esferas que le llevaba las de abajo al dictador y se hicieron partícipe de los crímenes. Fue un día triste para mí  por sus dimensiones. Porque echaba por la borda mi historia y mis esperanzas, la confianza ciega en dirigentes que concientemente nos enga챰aron, que relataron chascarros como si fueran recopilaciones de los hermanos Grimm. Los familiares de las v챠ctimas de la represi처n no solo hablan de las v챠ctimas de Stalin, sino que tambi챕n en de los a챰os posteriores al carnicero. Quien piensa que los a챰os de terror terminaron con la muerte de Stalin, se equivoca. Personalmente fui confrontado con documentos que llevaban las firmas de algunos 챠conos del PCUS, cuando se ejecutaban a personas solo por el hecho de haber protestado en sus f찼bricas. Estamos por una sociedad m찼s justa. Aunque parezca majadero, no me cansar챕 de repetirlo. Pero sin inmaculados que puedan resolver sobre la dignidad y vida de las personas. Un fuerte abrazo a todos, con la fraternidad de siempre.
Ren챕
Alemania, 31.10.2007.-

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.