lunes, 7 de marzo de 2005

Junto a Gladys Marin

Compa챰eros:
Mi hija Eva, estudiante de Periodismo en Santiago, me envia esta nota sobre su homenaje a Gladys Marin y me permito adjuntarlo aqui, en momentos en que recordamos y despedimos a esta luchadora de nuestra patria.
 
Papa:
Ayer fui al velatorio de la Gladys Marín.  En un atropello "periodístico", entré como prensa.  Pasé expresa y fotografié a parte de la multitud que había.  Me encontré con amigos, que también habían ido a mostrar su respeto por esta mujer.  Al tocar su cajón, sobre el que estaba la bandera del partido comunista, sólo sentí un "gracias".  Lo mismo escribí en los libros de visita a la salida.  Gracias a Gladys Marín por haber luchado por un Chile que creía mejor.  Más allá de sus posturas políticas, fue ella quien enfrentaba a los pacos y a los guanacos.  A ella le razgaban la ropa, sólo por pedir libertad.  Mañana, pasará frente a Morandé 80.  Como una vez lo quiso Allende, pasará su cuerpo "libre" por la alameda, donde también rendirán saludo al monumento al presidente suicida.  El pueblo soviético pagó quizás por sus viajes, así como también lo hizo su propio partido.  El pueblo de Cuba pagó por su tratamiento, el que ella eligió, a pesar que en Suecia también se lo habían ofrecido.  Así es la vida.  Nuestro pueblo pagó y sigue pagando por los médicos de un dictador asesino, y muchos votarán por un candidato payaso que no asistió ni asistirá al velatorio y al funeral de Marín. 

No seré comunista, pero fue bueno ver lo que ayer se vió en Santiago, con los carabineros quietos contra las paredes, cuidando que nadie fuera atropellado, y no repartiendo golpes.  La única agua que cayó fue la de una extraña llovizna que, según muchos, acompañó en el luto.

Eva

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