lunes, 8 de enero de 2007

Democracias "autoritarias".

Desde Venezuela.

Autoritarismo del Siglo XXI
Emilio Nouel V.

Domingo, 7 de enero de 2007

Bajo las circunstancias pol챠ticas que vive Venezuela, recurrentemente debemos volver sobre un tema que nos afecta de manera directa.. Me refiero a la proliferaci처n y amenaza de autoritarismos de nuevo cu챰o legitimados por elecciones, que a no pocos observadores externos desprevenidos y superficiales confunde o descamina.

El recorrido autoritario que vienen siguiendo pa챠ses como RUSIA, BIELORUSIA, BOLIVIA, ZIMBABWE y VENEZUELA, cada uno con sus matices y rasgos espec챠ficos, ha hecho que de un tiempo a esta parte se hable de una nueva categor챠a de r챕gimen pol챠tico muy particular que se ha dado en llamar democracia autoritaria.

El modelo en cuesti처n es un h챠brido, y a la vez -si se me permite la expresi처n- una mutaci처n (쩔postmoderna?), que combina rasgos de sistemas pol챠ticos democr찼ticos y autocr찼ticos, pero que principalmente utiliza de manera perversa las formas democr찼ticas para disimular y no porque est챕n consustanciados con sus valores; de all챠 su dificultad de identificaci처n para el com첬n de los mortales. En cualquiera de los casos concretos que conforman esta categor챠a, y por lo general, nos topamos con proclamaciones expl챠citas de pertenencia a la izquierda y a la ideolog챠a socialista (socialismo del siglo XXI), cuando no, con profesiones de fe anti-imperialista. El antiamericanismo tampoco faltar찼 a la hora de identificar estos reg챠menes.

Para el analista FAREED ZAKARIA, esta categoría que llama “democracia iliberal o autoritaria” es pertinente y se basa en la observación del comportamiento de ciertos gobiernos, cuyo precursor más prominente fue el ruso BORIS YELTSIN, “un líder político del tipo que se está haciendo muy común en estos tiempos: el autócrata popular”.

Las democracias autoritarias se caracterizarían, en primer lugar, y éste es el elemento democrático, porque los gobiernos son votados mayoritariamente por el pueblo; y en segundo término, y éste es el elemento autoritario, porque el Estado de Derecho, las libertades civiles, el equilibrio y autonomía de los poderes públicos, la garantía de los derechos humanos, la descentralización política y administrativa, aunque estén “en el papel”, se encuentran disminuidos y/o quebrantados sustancialmente, o en el peor de los casos, suprimidos, por una oligarquía gobernante y corrupta que echa mano de mecanismos formales a su conveniencia, desnaturalizándolos en la práctica.

Estos regímenes interpretan las leyes pasándolas por el tamiz de sus intereses políticos y las aplican de manera selectiva. Los principios básicos del Derecho (generalidad, no retroactividad, igualdad ante la ley, no hay pena sin delito tipificado, seguridad jurídica, entre otros) están sometidos a los dictados del poder. Así, todo el entramado jurídico-institucional es puesto al servicio de un líder o de una idea, avalados por las urnas electorales. Esta “operación” se hace, como dice el ex Presidente checo VACLAV HAVEL, refiriéndose a RUSIA, a través de una sofisticada limitación de la libertad de palabra, una manipulación de los medios y una muy particular lucha contra los oligarcas.

No es casual cualquier similitud con la realidad venezolana. Baste rememorar lo acontecido en los a챰os recientes y las amenazas que se ciernen hoy (retiro de la concesi처n RCTV) para confirmar que la conducta del gobierno venezolano se inscribe en el tipo de r챕gimen que comentamos.

Las evidencias son muchas. Cuando habla de una democracia diferente, “la democracia revolucionaria”; al defender un concepto de soberanía absoluto, sin obligaciones internacionales permanentes y utilizando la institucionalidad internacional para sus propósitos ideológicos, y cuando acosa e intimida a los medios y periodistas, el gobierno venezolano sigue el guión que estrenó YELTSIN y sigue ejecutando PUTIN, y que muy acertadamente HAVEL llama “post-comunismo mafioso”. No es de extrañar entonces que los presidentes ruso y bielorruso simpaticen con CHAVEZ. Sus concepciones y ejecutorias sobre el poder, a pesar de las distancias, guardan una semejanza asombrosa.

Según ZAKARIA, el prescíndete venezolano encarna la persistente esperanza latinoamericana (la “terquedad histórica irracional”) de que los cambios constructivos no vendrán por la vía de un sistema político plural en que los partidos políticos e intereses diversos compiten para avanzar gradualmente y mediante equilibrios y consensos (“government by discussion” ), hacia niveles superiores de desarrollo, sino a través de los dictados de líderes mesiánicos que pretenden barrer con el pasado para recomenzar nuevamente, como Sísifo, caminos imposibles y utópicos.

Para los venezolanos que proponemos una democracia moderna de mercado, pr처spera y abierta al mundo, en la que la igualdad de oportunidades para todos sea una realidad, el modelo autoritario militarista que se pretende instaurar en Venezuela, no s처lo constituye un desaf챠o intelectual, sino tambi챕n pr찼ctico, habida cuenta de los formidables recursos que maneja y de la conexi처n emocional que tiene con vastos sectores de la poblaci처n largamente postergados.

A pesar de nuestra convicción de que dicho modelo no tiene viabilidad a largo plazo en lo político y lo cultural en nuestro país, no olvidemos aquello de que “los pueblos no se miran nunca en el espejo”, en consecuencia, la batalla política, organizativa e ideológica habrá que librarla igualmente en todos los ámbitos, y más allá de los que se dicen opositores.

La Venezuela democr찼tica tiene ante s챠 el mayor desaf챠o. Abrigamos la esperanza que los partidos y dem찼s fuerzas democr찼ticas del pa챠s est챕n conscientes de tal reto y act첬en con tino, combatiendo la vocaci처n suicida absurda que a첬n anida en su seno. Su excelente performance en las elecciones del 3D, adem찼s de haber iniciado con mucho vigor el proceso de recuperaci처n de la oposici처n a lo interno, y su reconocimiento en lo internacional, anuncia 챕pocas mejores; tiempos, sobre todo, para cambiar la pol챠tica tradicional y su forma de hacerla, de la que, por cierto, no est찼n muy alejados aquellos sectores suicidas. La naturaleza autoritaria fascistoide y perversa, pero tambi챕n in챕dita, del adversario que enfrentamos, lo exige.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.