domingo, 19 de agosto de 2007

Sucesores de Bush



Los dem처cratas se ponen halcones

Los estadounidenses querr찼n deshacerse de Bush, pero de ninguna manera quieren perder la guerra contra el terrorismo. Las consecuencias: los dem처cratas de ese pa챠s buscan posicionarse en una l챠nea m찼s dura que los propios republicanos, y el Congreso acaba de aprobar el mayor presupuesto militar de todos los tiempos.
FOTOFIJA_ART200

Newt Gingrich estaba m찼s que satisfecho. El arzobispo de los conservadores estadounidenses ronroneaba como un gato cuando apareci처 en un almuerzo con periodistas extranjeros. Mejor todav챠a: como un gato que se hab챠a devorado un par de lauchas. Las lauchas de Gingrich, claro, son los dem처cratas, que comenzaron recientemente a desafiar al b챕lico George W. Bush intentando derrotarlo en su propio juego. El aspirante dem처crata Barack Obama reci챕n hab챠a planteado el tema de las c챕lulas terroristas en Pakist찼n, y sugerido un ataque militar de Estados Unidos contra este Estado nuclear.

"Si Musharraf no act첬a, nosotros lo haremos", dijo. Con ese tipo de ret처rica, bien se le podr챠a llamar Barack Bush-Obama. Un hombre como Gingrich, que cambi처 la difunta imagen del comunista sovi챕tico como su enemigo p첬blico n첬mero uno por el fan찼tico isl찼mico, debiera sentirse reivindicado.

De hecho, hasta elogi처 condescendientemente, es cierto al joven senador, diciendo que lo que Obama dijo de Pakist찼n fue certero. A Gingrich le gusta ver a un adversario pol챠tico llamando a una nueva campa챰a militar, cuando en estos d챠as todos los dem찼s hablan de retirada. Pakist찼n, dijo Gingrich, "es enormemente peligroso, necesitamos tener una estrategia". Por supuesto, cuando alguien como Gingrich habla de estrategia, en realidad habla de usar misiles, morteros y lanzallamas. El viento ha cambiado de direcci처n en Washington. Los Estados Unidos, no s처lo su Presidente, est찼n en guerra. Y los dem처cratas todav챠a son cr챠ticos de la fracasada campa챰a de Irak, pero ya no se oponen en general a la "guerra contra el terrorismo". Ha sido aceptada, y no s처lo como met찼fora.

LA DICTADURA DE LAS ENCUESTAS

Las encuestas de opini처n han mostrado consistentemente, durante meses, que la mayor챠a de estadounidenses desaprueba a Bush, pero muy pocos se oponen a la lucha mundial contra el terrorismo. La mayor parte cree que la campa챰a contra Al Qaeda y sus secuaces es la 첬nica reacci처n concebible y natural contra los ataques del 11 de septiembre de 2001.

Al Presidente no se le reprocha su declaraci처n de guerra a los terroristas, sino que se le culpa por haber arruinado las cosas en Irak. 92% de los estadounidenses se opone a una retirada inmediata de Irak y una mayor챠a no quiere que se cierre el campo de prisioneros de Guant찼namo.

En este momento, la mayor cr챠tica a Bush por parte del electorado es que "no ha sido suficientemente agresivo" en la persecuci처n de Osama bin Laden. Los resultados de las encuestas de opini처n pesan fuertemente en la tercera naci처n m찼s grande del mundo, un pa챠s que abarca cuatro zonas horarias. Los pol챠ticos, no importa cu찼n afables sean, son simplemente incapaces de llegar plenamente a la opini처n p첬blica reuni챕ndose con sus electores o haciendo apariciones de campa챰a.

En un pa챠s tan vasto como Estados Unidos, los encuestadores profesionales juegan un papel m찼s importante que en ning첬n otro lugar de la tierra, especialmente con elecciones a la vuelta de la esquina. El candidato que los estadounidenses elijan como su pr처ximo Presidente, en noviembre de 2008, desempe챰ar찼 un rol paralelo como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, una posici처n que brinda al inquilino de la Casa Blanca poderes cuasi totalitarios para dise챰ar la pol챠tica.

쩔ES USTED LO BASTANTE DURO?

En realidad, cuando los votantes lleguen a las urnas el a챰o que viene estar찼n buscando m찼s que s처lo un candidato lo suficientemente carism찼tico e inteligente como para conducir pol챠ticamente al pa챠s. Tambi챕n se preguntar찼n cu찼l de ellos es lo bastante duro, h찼bil y brutal para ganar la guerra de m첬ltiples frentes iniciada por la administraci처n Bush. En estas primeras semanas de la campa챰a presidencial de 2008, los candidatos de los dos principales partidos est찼n literalmente desgarr찼ndose por la distinci처n de ser, al menos ante el p첬blico, el m찼s capacitado y peleador del lote. Los republicanos, especialmente el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani, siguen con sus armaduras puestas. Su postura en la lucha contra el terrorismo es aumentar la apuesta. A Giuliani le gusta decir: "La debilidad produce agresi처n".

Quienquiera que aspire a obtener el apoyo del Estados Unidos medio (geogr찼fica, sociol처gica y pol챠ticamente), tiene que ejecutar un acto de equilibrio entre parecer capaz de conducir al pa챠s en una guerra y, al mismo tiempo, no verse demasiado ansioso por pelear. Los estadounidenses quieren un l챠der fuerte, alguien que tome decisiones, no un aventurero. El peor cargo que se le puede hacer a un candidato por estos d챠as es que 챕l o ella es d챕bil con el terrorismo.

En esta atm처sfera, hasta los candidatos dem처cratas est찼n haciendo cola para mostrar su apoyo a las tropas. En un art챠culo de la revista "Foreign Affairs", Obama escribe que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos necesitan una "revitalizaci처n". M찼s que cualquier otro candidato, Obama insiste en que una fuerte maquinaria militar es necesaria para preservar la paz. De la misma forma, el dem처crata de izquierda John Edwards se esfuerza por afirmarse en temas de seguridad nacional. Ex candidato a vicepresidente en la f처rmula de John Kerry en 2004, Edwards ha dicho que est찼 a favor gastar m찼s dinero en unidades especiales de contraterrorismo en las Fuerzas Armadas y la CIA. "No tengo dudas", dijo, "que debemos enfrentar a los terroristas con toda la fuerza militar".

LA DISUASIÓN NUCLEAR

La senadora por Nueva York Hillary Clinton coincide. 쩔Pero qu챕 es exactamente "toda la fuerza" militar estadounidense? A Hillary se le pregunt처 recientemente si esto implica tambi챕n el uso de armas nucleares. Respondi처 que no lo descartar챠a, sabiendo que el tema es visto como una prueba de fortaleza para todo candidato presidencial. Dado que las dudas y las vacilaciones son vistas como una se챰al de debilidad, Clinton sin embargo agreg처: "Los Presidentes han utilizado la disuasi처n nuclear desde la guerra fr챠a. No creo que ning첬n Presidente deba hacer declaraciones tajantes en relaci처n al uso o no uso de las armas nucleares". Pero durante un debate sobre Irak en el Senado, hace alg첬n tiempo, Clinton dijo que el Gobierno debe "sacar las armas nucleares de la mesa". La explicaci처n que dio uno de sus voceros para este cambio de opini처n es obvia: en aquel momento ella no estaba hablando como candidata presidencial. Al revisarse de cerca, el plan propuesto por Clinton para una retirada gradual de las tropas estadounidenses de Irak, tampoco resulta ser un llamado a terminar las operaciones de combate, sino un nuevo cap챠tulo en la lucha contra el terrorismo. Los arquitectos de este plan de retirada lo ven como un esfuerzo conjunto con los l챠deres kurdos, sunitas y chiitas de la regi처n, as챠 como con el Ej챕rcito regular iraqu챠. De hecho, el plan considera expandir todas las fuerzas iraqu챠es.

Sin se챰ales de fatiga

El resultado que se busca es que los muertos de ma챰ana no sean estadounidenses un renacer de la cl찼sica guerra mediante terceros. El reflejo m찼s claro del 찼nimo de combate imperante es el presupuesto militar de Estados Unidos, que casi se duplic처 (a 500 mil millones de d처lares al a챰o) en el transcurso del Gobierno Bush. "Este nivel de gasto militar perdurar찼, tanto econ처mica como pol챠ticamente", predice el ensayista conservador Robert Kagan. A menos de un mes para que se cumplan seis a챰os del ataque al World Trade Center, todav챠a la mayor챠a de estadounidenses est찼n lejos de sentirse desencantados con la guerra. Pero s챠 est찼n profundamente insatisfechos por c처mo va 챕sta.

Muchos ciudadanos de EEUU desprecian ahora a Bush, quien no s처lo fabric처 las razones para ir a la guerra, en primer lugar ("armas de destrucci처n masiva"), sino que tambi챕n afirm처 falsamente, con su ya famoso discurso de la "misi처n cumplida", que la guerra hab챠a terminado, cuando de hecho no era as챠. Sin embargo, siguen siendo reacios a admitir la derrota. Esto es precisamente lo que los distingue de los europeos. Tras experimentar los horrores de dos guerras mundiales, las naciones del Viejo Continente prefieren el poder de la diplomacia. Los estadounidenses favorecen el poder de la fuerza, incluso en su forma m찼s cruda, lo que explica por qu챕 el poder챠o militar de ese pa챠s es tan superior al de otras naciones. Ellos gastan diez veces m찼s en su presupuesto militar que Gran Breta챰a.

UN MAYOR PAPEL PARA LAS GUERRAS PREVENTIVAS

Hasta la izquierda estadounidense, que se refiere a s챠 misma como "liberal", no tiene una objeci처n fundamental ante los hombres y mujeres uniformados. Por cierto, los liberales sienten especial atracci처n por una estrategia que los alemanes consideran obscena: la guerra preventiva. Esto no tiene nada que ver con una "revoluci처n conservadora", pero s챠 tiene que ver mucho con la misma Alemania o, m찼s espec챠ficamente, con la Alemania nazi. Fue Winston Churchill, el Primer Ministro brit찼nico en tiempos de guerra, quien plante처 en su momento una salida que resultaba tan l처gica como perturbadora: una ocupaci처n preventiva de Alemania en 1938, que se habr챠a producido un a챰o antes de que Hitler comenzara la guerra, y le habr챠a evitado al mundo otra guerra total y, a los jud챠os, los campos de concentraci처n.

Este concepto de ataque preventivo no ha perdido nada de su atractivo en Estados Unidos. Juega un papel importante en el debate al interior de la izquierda respecto de los pros y los contras de invasiones militares a Ir찼n y Darfur. Obama ha intervenido ahora en este debate. Dijo que la actividad terrorista en el noroeste de Pakist찼n plantea la mayor amenaza a la seguridad de Estados Unidos y afirm처 que no vacilar챠a "en emplear la fuerza militar para erradicar a los terroristas".

Cooptando los argumentos

Al Presidente Bush, que en sus primeros tiempos habr챠a probablemente recomendado esos ataques preventivos contra naciones soberanas, le tom처 tiempo salir con una respuesta. Cuando lo hizo, fue para decir que encontrar a los terroristas en Pakist찼n es un tema para las agencias de inteligencia y no para los militares. Pero el comandante en jefe y "pato cojo" se encontr처 bastante solo con su astuta respuesta pol챠tica. El senador Joe Biden, viejo maestro de la pol챠tica exterior dem처crata, dijo que 챕sas son el tipo de cosas que un Gobierno hace pero no anuncia p첬blicamente. En Chicago, Hillary Clinton respondi처 al comentario del Presidente diciendo: "Fue un gran error soltar eso de esa manera". Para mejorar sus credenciales de seguridad nacional, la senadora Clinton se asegur처 desde un comienzo un nombramiento en el Comit챕 de Servicios Armados del Senado, donde se gan처 una reputaci처n de fuerte partidaria del fortalecimiento militar. Tambi챕n visit처 una vez Bagdad, en compa챰챠a del republicano derechista John McCain.

Pero queda una pregunta sin responder, al menos hasta ahora: 쩔qui챕n se beneficia en realidad de esta estrategia de cooptar los argumentos de los adversarios pol챠ticos? 쩔Qui챕n saldr찼 ganador si las posiciones b찼sicas de los candidatos son tan similares? Newt Gingrich cree conocer la respuesta: los republicanos. Por lo menos, dice, tendr찼n una s처lida posibilidad de ganar la carrera por la Casa Blanca si hay un giro en el 찼nimo p첬blico. Gingrich cree firmemente que hoy todav챠a es v찼lido uno de los principios de la ex Primera Ministra brit찼nica Margaret Thatcher: "Primero se gana la discusi처n, despu챕s se gana la votaci처n".

(Der Spiegel)




No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.